domingo, 18 de diciembre de 2011

Héroes






Todo está quieto, por fin. Como el final de una pieza encabritada, mientras el director de orquesta cierra los brazos despacio. El ritmo frenético sólo permanece en mi respiración. Me dejo caer en la roca más cercana. E intento calmarme, a pesar del frio, el miedo, la lluvia y la flecha en mi espalda.

Todo por fuera es cada vez más borroso. Los árboles pronto son sombras y los sonidos llegan acolchados. La luna me guiña su ojo, llorosa. Mi cara reposa en la hierba, sobre el rocío de la mañana. El cielo gris parece oscuro, cada vez más. Y sin embargo, nunca ha habido tanta luz aquí dentro.

sábado, 10 de diciembre de 2011

En el hueco de un suspiro



Todo parece más desierto ahora. El silencio suena a muerto y mi mente está entrando en un sueño, como si quisiera escapar de la realidad. No te dejes caer. No tengo frío, tampoco calor. Hoy la luz del sol me molesta. Junto las cejas con expresión seria mientras aprieto la boca. Boca bien cerrada. Hoy los niños no me dicen nada y los mayores me resultan un incordio. Hoy me siento menos, como si me hubieran amputado una pierna, como si me hubieran pegado un guantazo. Mi corazón se ha movido, llevaba tiempo apoltronado. Pero ya basta, traidor de color rojo. Como si te hubieras dislocado, te he devuelto al hueco de antes, aunque duela el proceso. Las calles están sucias. Chicles, bolsas de plástico insulsas y alguna moneda en la acera. Abrigos de todos los colores. Cada cual más feo. Ya la gente no huele a perfume, o será que ya no alcanzo a olerlos. Sé pocas cosas, cada vez menos.

Como aquél planteamiento que entre risas me decías "a más queso, más agujeros, a más agujeros menos queso. Entonces... a más queso?". Si, así me gusta, menos queso. Cuanto más sé, menos sé. Me doy cuenta. Y no quiero hablar, por eso aprieto mis labios. No por frío, que ya he dicho que no tengo. Simplemente, hay algo que no sé donde meterlo. Quizá ese algo es simplemente tristeza embotada, que quiere llenarme y acurrucarse, un buen rato, un rato largo. Ojalá hubiera un restaurante de esos que a veces he imaginado. Cuanta tontería. Nada más sentarme en la mesa, y poniéndome la servilleta: "un jarro de agua fría, para matar esta melancolía, por favor". O quizá, seguramente nunca entraría. Me apetece escucharte. Quiero conocerte. Todas tus obras de arte, todas tus creaciones... Quiero que al mirar el cuadro me diga lo mismo que a Ti. Porque me da la gana. Porque contigo el chicle gris de la acera, es lo que una niña de mofletes rosados masticó mientras decía a su madre "Mamá, ¿Por qué esta señora habla tanto?".

viernes, 2 de diciembre de 2011

Un día más




Los coches hacen bailar de nuevo a las gotas de lluvia. Cháchara, todavía resuenas en mi cabeza. El sol vuelve a salir, esta vez tras un velo de nubes bajas, que calan los huesos. Abrigos de piel, agua en la punta de tus zapatos. Suena una canción, de esas que, parece, siempre has oído en segundo plano. Un hombre de negro, con sombrero y una guitarra a la espalda, tabaco mezclado con colonia. Y más, más agua. Vidas entre ladrillo y cristales, historias en un bloque. La concentración de un rostro bello en un par de hojas o tres, llenas de números y ecuaciones. Jerseys de lana, grecas y un pompón en lo alto de una cabeza que camina cuesta arriba, bolsa en mano. Invierno, frío y chocolate. La oscuridad abraza la tierra una vez más, haciendo que los cuerpos se abracen y los párpados se agachen. Una copa de vino y un himno al silencio. Buenas noches, hasta mañana si Dios quiere.

martes, 15 de noviembre de 2011

Noviembre


Dentro de poco sonará cerca de la leña, los bombones y las sonrisas. Lo único que me da miedo es que después me duela escucharla del buen recuerdo que va a grabar en mi memoria. Correré el riesgo.


Duermevela


El coche está lleno de polvo y el suelo es arena seca, muy seca. Bajo y me pongo mi mano de visera. El horizonte es un mar de fuego, la gasolinera que en su día fue roja. Ruedas deshinchadas duermen para siempre, unas encima de otras. Todavía hay manchas de chicle en la zona de asfalto. La veleta de vez en cuando se mueve, tímida y oxidada. Ruidosa. Un paso, dos, cierro los puños y me olvido del calor. Tengo frío y la piel de gallina. Una brisa y una carta, amarilla, limpia. Una carta para mi.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ruido, silencio y lucha

Va pasando el tiempo. El reloj sigue su curso, impasible o indiferente, como se quiera ver. Las cosas comienzan a ser nítidas. Se vislumbra una historia. Hay un planteamiento, un sentido. Te tapas la boca, la cara y la vergüeza cuando piensas en éso que hiciste, en lo insensata que fuiste, en lo ciega que estabas. Te hundes en la silla. Pero te incorporas. Quieres saber más. Y recuerdas. En el daño que hiciste y en lo feliz que érais. En lo malo del correr y en lo cansado de andar sin dirección. No pensar, fuerza bruta por la boca. No apreciar la belleza.

¿Cómo puedes querer a alguien así? Te pregunto.

Es la sinceridad con uno mismo y el darse tiempo. Me faltábais, amigos. Me culpo y os culpo. Y ahora sólo busco perdón. Puedo seguir caminando. Pero al principio de ése raíl queda una silueta de mí. Se puede ver a través de ella. Es como el humo. Yo me voy alejando, pero yo soy ella al mismo tiempo. Siempre ahí, aunque de la sensación de desvanecerse en cualquier momento. Tic, tac.

No pasa nada, nunca pasa nada, sé que sonreiré por esto, hay cosas peores en la vida, apechuga, estás donde tienes que estar, lo estás haciendo bien. ¡Silencio!

Tira esa colilla, no sabes nada. Hay que ser fuerte. Hay que luchar por lo que uno pueda. Y en otras cosas, todavía no estás preparada. No compres un coche que no puedes empujar. Pero poco a poco. Pulgada a pulgada, como decía Al Pacino. "Porque la suma hará la diferencia entre ganar o perder, entre morir o vivir".

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Espárrago




Para una persona con la que comparto lo más valioso que el hombre puede dar.

Imagino que tus ojos rasgados y oscuros lo observan todo. De aquí para allá, mantienes tus ideas y tu corazón bien alimentados. No sé si sigues cantando por la calle, en las tiendas y en la oreja de alguien que no sea yo. Sonrío y me pregunto si sigues mandando callar en clase, por muy grande que sea, con un sonoro "shh!"

Hoy, no me preguntes por qué, me he acordado de aquélla noche en que bajábamos la cuesta de la morea, como si los frenos de tu bicicleta nunca hubieran existido. Y de tu comprensión. Aunque fuera una tontería, posabas tu mano en mi hombro. Sobraban las palabras. Sin duda uno de los innumerables mejores fue el de la cafetería de bibliotecas. Todavía guardo el vídeo de ti intentando hacer silbar a un papel de caramelo.

Se mantiene viva en la memoria la manzana que íbamos comiendo a trozos. En clase todas las botellas son de agua, agua nada más. Nada de tés indios. Nada de bayas. Voy a comprar un globo de color carne, le voy a poner unas gafas verdes de pasta con pegatinas en las patas. Voy a ponerle una peluca ondulada y cortita, labios naranjas y que escriba con la izquierda, por supuesto.

¿Servirá? Qué pregunta más tonta.

Sé que me echas de menos. No, rectifico: sé que no puedes vivir sin mí. Pero estamos aguantando, lo estamos haciendo muy bien. No sé como harás tú, pero yo de momento tengo nuestras breves actualizaciones, notitas por doquier de estos dos años de amistad, y a ti en mi corazón. No es poco.

Por ti, brindo y me emborracho.

domingo, 30 de octubre de 2011

Laredo



Fin de semana de octubre 2011. Para vosotros, con quienes el tiempo siempre se ha pasado rápido desde ayer, infancia.

Sentado encima de la cejilla, cambiando de canal. Comiendo spaguettis con miel, soja y sésamo. El último Samurai. Cantar los cinco a pleno pulmón en una terraza sin sillas, frente al mar y al frío. Cantamos al recuerdo y al horizonte. George Harrison. "I guess it's time to turn the camera on and...let it go"

Pasear en la penumbra de una playa con pescadores en la orilla, que se pronuncian con pequeñas luces azul neón. Blackbird. La Bien aparecida. Sonrisas. Hablar en inglés en el bus, durante dos horas, de todo y de nada. Cogerse de la mano y llorar, desahogándose de todo lo que el otro sabe, en silencio. Jim Carrey.

La púa extraña. Tocarte el rizo mientras ves la televisión. Su cara dulce y las bromas mentirosas. Fajitas mejicanas. Dormir, dormir y dormir. Sol. Frío. Los pantalones de Matthey Perry en Falsas apariencias. Ponerse el cinturón. Gorra de marinero y abrigo de aviador italiano. "Do you see the light?"

Conversaciones largas en el salón. Pizza y arroz de ayer. Bromas y chistes de siempre. Descubrimientos. Dominó con la pieza seis-nada. Muleta. Metallica y the unforgiven. Camisas de cuadros. Los simpson.

Dos pipas. Un perfume de jazmín. La palabra exacta en el momento adecuado.

Gracias por poder ver el mar, por poder compartir el tiempo. Gracias porque seguimos caminando de la mano, estemos donde estemos. No sólo hacer eco de esa frase de Tina Turner que Jim dedica a Meryl streep en el tributo: "You are simply the best", si no también desearos lo que dice el último samurai "un hombre hace lo que puede hasta que su destino le es revelado". Que así sea, queridos cinco.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Alma libertas



Era verdad eso que decía mi anciano padre sobre la guerra. No me refiero a las grandes victorias, al cese de la guerra y a la bandera blanca. Me refiero a orinarse encima cuando esperas la señal para salir despavorido a chocar tu cuerpo con el odio de otro cuerpo. Y sólo os une una cosa: matar. Cierto es, das tu cuerpo y tu vida por amor a la patria. En este caso luchamos por la libertad de mi pueblo. No somos pocos, tampoco somos muchos, pero somos.

Es extraño. Te sientes arropado y a la vez la soledad es desgarradora. Los enemigos han comenzado a gritar. Nos llegan las voces graves teñidas de miedo, pero que a nosotros también nos atemorizan. Para eso gritamos. Para espantar nuestro miedo, para llenarnos el pecho y crecernos como cazador ante el oso que abandona la partida, curiosamente asustado.

Huele a frío y el silencio de mi Escocia es temeroso. Es el momento de que alguien te recuerde por qué estas ahí, que haces vestido de madera y harapos ante un ejército inglés imponente. Entre ellos estará el que mató a mi hermano. El odio corre por mis venas, pero es mayo el desaliento entre mis compañeros. "Son demasiados" "No pienso luchar contra ellos"Es el momento de que te repitan, no por qué matas, sino por qué das la vida.

William Wallace es más pequeño de lo que las voces decían. Al principio no le creemos pero su fuerza es inmensa, brota de su garganta y

"Luchas y puede que viváis. Huid y viviréis. Un tiempo al menos"

Silencio

"Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿No estarías dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces, por una oportunidad, ¡Sólo una oportunidad! De volver aquí a matar a nuestros enemigos?" "Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán ¡La libertad!"

Ese grito hace que se abran nuestros pechos, gritemos con esa libertad única, de todos. Me siento fuerte, y portador de una bandera en la que está lo que amo. La muerte no es el final. Invencibles somos, pues nadie nunca nos quitará lo que nos mueve a huir, o luchar.

lunes, 17 de octubre de 2011

Bienvenido

Que tus abrazos sean largos, pequeño gran soldado.

domingo, 16 de octubre de 2011

Ser sola sin ti

He vivido tanto contigo que vivir sin ti ha perdido el sentido.
Se me ha calmado la locura, se me han quitado las ganas de gritar.
No es tener un vacío, no, es no ver un futuro contigo lo que hace daño.
Ahora todas las canciones son armas que apuntan hacia mí. Todas las miradas son espadas que me apuñalan. Todas las manos que se unen son puñetazos que me abaten.
Ser uno sin ti pero contigo ser duda e incertidumbre.
Ser yo sin mí y en mi alma, ser sola sin ti.

martes, 4 de octubre de 2011

Crecer


¿Quién soy? ¿Qué soy?

"Un aparente pordiosero que tiene guardado un caudal de dinero, mientras no muestra su fortuna aparece como pordiosero. Pero aún en el caso de no mostrarla ni utilizarla, él es rico. Incluso puede darse el caso de que muera de miseria por no usar el dinero para subsistir y habremos de convenir que era rico aunque muriera como pobre y pordiosero".
(Darío Lostado)

Si así de claro se ve en la cita, así de claro ha de ser en la vida. En tu vida. Lo que eres en el presente es ya todo lo que puedes llegar a ser. Por supuesto, todo lo que hagas, deshagas, pienses, cambies... es posible, pero por esa potencia que ha habido siempre dentro de ti. Cuando decimos que crecemos como personas, en realidad y de fondo nos referimos a el crecimiento de la consciencia. De hecho, cualquier crecimiento que no provenga de esta consciencia y que sin embargo esté impulsado por el miedo, cualquier factor social, el qué dirán... es un crecimiento inestable, inauténtico.




miércoles, 28 de septiembre de 2011

Caracol, col, col



No sé bien cuánto tiempo estuve ahí, tumbado, mirando al caracol. O más bien, la casa del caracol. Intentaba hacerme el distraído, con una mano en el bolsillo y la otra meciendo a mi yoyó, sin mirarlo más que alguna vez, de reojo. Aunque dentro de su casa redonda, parecía verme, pues sólo cuando me alejaba mucho, empezaba a asomar sus ojos largos color de alga. Cansado del juego, probé con otra técnica. Me acercé y canté esa canción, que oía siempre a mis hermanas. Pero no había sol. Qué absurdo, el caracol no es tonto. Además, como salga y vea que no hay sol, se enfadará y no volverá a visitarme nunca, como aquélla vez que apareció en mi mano, cuando desperté en la cubierta un día de lluvia. Después de mucho cantar, prefiero dejarle dormir. Igual no le gusta como canto. Como mañana no salga, lo aplasto.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El kit de cerveza

Paseando por la ciudad de Columbia, Misuri, entré en lo que parecía una tienda de malabares buscando un diábolo.
INCOHERENCIA AMERICANA NÚMERO 1
- En aquella tienda vendían, además de diábolos, un kit para hacer tu propia cerveza. Hasta aquí todo suena normal. Dicho fantástico kit lo pueden comprar personas a partir de 18 años. La edad para beber legalmente no es hasta los 21.
Estupendo. Pueden conducir a los 16, esperan dos años y compran el kit para hacer su propia cerveza. Empiezan la cosecha. La dejan fermentar durante 3 largos años y cuando tienen 21 años, hartos ya de esperar se beben la cerveza mientras conducen.

lunes, 15 de agosto de 2011

1 millón de kilómetros de nostalgia

El problema no es la distancia. No. El problema es la pérdida de momentos.
Cuando encuentres a tu primer amor y lo digas con la sonrisa.
El momento en que aquella locura se convirtió en anécdota.
Aquella tontería que hiciste y con la que te ganaste un apodo de por vida.
Perderse un año es perderse muchos cambios. Tu pelo crecerá o igual te lo cortas tanto que te vuelves irreconocible. Igual te aparece una peca en la cara. Igual olvidas esa canción que cantábamos al son de la guitarra. Puede que incluso ya no te guste aquel par de pantalones que compramos juntas.
El problema es no estar allí.
La solución es que os llevo aquí dentro.

domingo, 14 de agosto de 2011

Naturaleza muerta

Aquélla noche una flor estuvo a punto de marchitarse.

sábado, 25 de junio de 2011

Medinaceli

Había un pez en la Ciudad del cielo que surcaba las corrientes de aire.

martes, 21 de junio de 2011

Tormenta





La explanada. Pájaros de agua clavan el pico en las baldosas mientras decenas de brazos en jarra comentan el "espantoso tiempo cambiante" de la pequeña navarra. Las gotas salpican tus pies, y ves la lluvia caer, con una expresión que podría ser de soñadora o de alelamiento.


Ir a cenar, repaso del examen de mañana... de repente, el hecho de que llueva se convierte en una catástrofe y no puedes moverte de la terraza de bibliotecas ¡Está lloviendo! Sonríes de medio lado. Qué cara tienes. Pero se te ocurren otras. No tienes hambre, te duele en "cualquier sitio", estás saturada, duermes poco, quieres morirte...basta. Los ojos de tu amiga te miran con el ceño fruncido mientras señala la cortina que ahora es más fuerte y que hace nacer música allá donde golpea con sus líquidos pies.


No le has escuchado ni una palabra.De hecho ahora se te hacen latentes los tremendos truenos. Parecen pasos de un gigante, o simplemente el cabreo en estado puro. Pero debes haberle asentido, porque se empieza a quitar los zapatos. "¡Venga! ¡Que llegamos tarde!". No es mala idea, no señor.


Saléis corriendo y al poco estáis empapadas. Madre mía, es como ducharse, pero diferente. Es rompedor. Te sale reír, y mirarte sonriendo. Estúpido, sencillo y encantador. Echas la cabeza hacia atrás-con los ojos cerrados, claro que sí- y pides a la lluvia que te limpie, que borre tus ojeras y te refresque el humor. Por qué no. 


"Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre". Mohandas Karamchand Gandhi

miércoles, 15 de junio de 2011

Perdóname


Quiero que te vuelvas flor. La que tú quieras. Ser flor y ser tú. Una flor de primavera.

Te recogeré del suelo y te acogerán las hojas de mi cuaderno. Serás guardián de mis palabras escritas. Estático sobre el papel, inamovible, presente.

Y no me perderé ningún cambio porque no podrás cambiar.

Y no te dejaré nunca porque siempre vendrás conmigo.

Perdóname.




Es demasiado frío este momento cuando siento que te pierdo” Amaral, Perdóname.

martes, 14 de junio de 2011

Sin que te des cuenta

Cuando me vaya con las alas rotas cruzaré el charco. Un charco que yo misma habré creado. Cuando me vaya y sin que te des cuenta, intentaré robar tu dolor.

Esta será nuestra segunda despedida. Porque: “La última vez que te vi acababan de partirnos en dos. Tú me mirabas y yo te miraba. Tenías un aire tan familiar y yo no podía reconocerte porque había sangre en tu cara y yo tenía sangre en mis ojos. Pero podría jurar por tu expresión que el dolor de tu alma era similar al mío. Y ese es el dolor que corta una línea recta a través del corazón que nosotros llamamos amor.” Hedwig and the Angry Inch "The Origin of Love"

martes, 7 de junio de 2011

Más allá, más alto


Para ti

"El silencio es muchas veces elocuente" Mercedes Lachiondo


Callas. Con los ojos cerrados y una sonrisa juguetona naciendo en tu comisura, guardas el momento en esa esquina interior. Lo sellas con el silencio, lo haces inmortal. Eso mismo hiciste ante el dolor. Tu cabeza, albergue de fuegos artificiales y de impotencia, pedía que gritaras y escupieras toda serie de argumentos. Conexos inconexos, eso era lo de menos. Pero entonces, guardabas silencio. La ira, poco a poco se transformaba en reflexión. El monstruo se dormía, tus ojos victoriosos cobraban más brillo. Brindo por la paz que habita en los dueños de sus pensamientos.

Ayer vi una mirada que lo decía todo. Era una mirada de amor, un amor que parecía salir de las cuencas de sus ojos, en forma de cascada, y aquél personaje resultaba bello. Era un actor. Ay, palabras que matáis al hombre haciéndole pobre en expresión. Fijáos en aquéllas que dialogan con el silencio, precisas y justas.

El silencio es ese fantasma que se mece en las últimas notas de una obra maestra. Es el habla de una lágrima que rueda por la desazón aliviando esa amargura y dejándola serena. El silencio lo es todo. Me gusta el silencio de los ojos que miran al cielo y de las preguntas sin respuesta. El silencio que precede a aflojar el gatillo y a una sonrisa maravillosa. Ese inquilino que se mete en las aceptaciones y en la sabiduría de los ancianos. Luego está el silencio que prosigue a haberlo dicho todo o el que alimenta desprecio.

Mi puño te aprieta ahora, magnífico amigo callado, no me dejes nunca.


El bostezo


O era negro con manchas blancas o de piel blanca con pecas negras. Sobre las piernas de su amo una barra de madera. Tan desgastada y vieja como las heridas en la cabeza de aquel elefante. Yo quise pensar que estaba bostezando, pero en realidad parecía más un grito de auxilio.
Tras la subida, aquel elefante exhausto, viejo y derrotado tenía unos segundos de descanso apoyando su trompa sobre el bordillo. Unos segundos, el tiempo que tardaba su amo en pedir más propina disimuladamente mientras acariciaba al elefante haciendo ver el esfuerzo que había hecho.
Yo quiero pensar que estaba bostezando, que pedía una caricia a los pasajeros, que suspiraba porque había desayunado demasiado aquella mañana.




martes, 31 de mayo de 2011

A golpe de teclado





Al final nada importa. Cuando importan las cosas pequeñas el camino se difusa. A veces nos inventamos problemas, hacemos humo de cosas que no tienen fuego en ninguna de sus esquinas, y hacemos que lo más cálido nos enfríe por el hecho de no compartirlo.

Yo pienso correr lo más rápido que pueda, no porque la meta llegue antes, sino porque llego a ella dando el máximo de mi. Y como hay tantas metas como personas, sólo nosotros sabemos si hemos sido los primeros.




Si pasa, ¿Qué importa? Y si importa, ¿Qué pasa? S.J

martes, 10 de mayo de 2011

Será...



Me está mirando y sonríe. Es lo único que hace y me empieza a poner nervioso. Estoy solo en casa. Si, a ése bicho no le cuento como persona. Bah, me recuerda a mi hermano pequeño. Siempre fue un trasto. Le echo de menos. Qué mas da.

Me mira atento mientras me enciendo un cigarro. "¿Quién te crees?" Le susurro mientras miro a esos ojos... ¿Tiernos?

Exhalo el humo y con él ese pensamiento insulso, o no tan insulso, pero sigue dándome igual.

El mocoso empieza a llorar. Vaya, lo que me faltaba, y para esto no hay manual de instrucciones. No hay derecho. Se le ha caído el chupete, y no hace más que gritar abriendo la boca con ese dientecillo inferior, haciendo un ruido infernal. Me agacho, cojo el chupete y se lo pongo de manera un tanto amorfa. Parece que se está calmando, decido cogerle entre mis brazos. Por lo menos ha comido hace tiempo, eso me garantiza pocos incidentes. Le pongo frente a mí. Se parece mucho a ella. Sonrío y él comienza a dormirse. Ojalá no crezca mucho. Luego somos todos idiotas. Corremos de un lado para otro, sin pararnos a mirar alrededor, como burros con orejeras y una zanahoria en las narices. Y si eres útil, no te pienses que por eso eres importante. Que asco. Si, me da la gana de generalizar. Porque estoy harto.

Nah, los niños no saben nada. "Esto es mío, quiero eso.."No han visto ni conocido, ¡no tienen experiencia! ¿Qué es la felicidad si no tiene consciencia?. Sin embargo éste ya sabe amar. Y a mí me sigue quedando un trecho. Y no sé como lo hace el muy cabrito, pero es sencillo y sincero. ¿Será posible...?

Me entra la risa, pero mi cabeza está seria, y más lo está mi corazón. Miro por la ventana, intentando apartar los pensamientos. Parece tan fácil ser como niños...




domingo, 8 de mayo de 2011

En mi casa de plástico



Todas las mañanas un beso en mi cara amarilla, todos los días mis cabellos blancos al compás del viento. Mi casa de plástico llena de agua, cada día menos, y las vistas desde tu hogar a toda mi familia en el verde, que me mira inerte. Pero yo aquí soy feliz contigo.

Pero se te olvida, niño, se te olvida cuidarme. Poco a poco voy muriendo, y no oyes mi voz. Porque a mi no me dieron el ruido. Yo sólo se brillar o morir, esa es mi forma de hablar. Mi cuerpo ya no es de un verde intenso, mi cuerpo va perdiendo color. Me voy arrugando y hoy sólo quedan dos gotas en el suelo.


No queda agua en mi cuerpo para llorar. Agacho la cabeza, bajo mis pétalos. El sol de agosto me ayuda a expirar. Cuando me veas, no llores pequeño, que pronto volveré. Búscame en el campo que yo te voy a reconocer.

sábado, 7 de mayo de 2011

La siesta

Tienes una peca en la oreja. Es pequeña, plana y de marrón chocolate. Duermes de lado y la manta te tapa hasta la nariz. Casi no te se oye respirar. Casi ni te mueves. Casi parece que nunca te vas a despertar. Pero de vez en cuando lanzas alguna mueca o algún beso al aire. Hasta dormida parece que me quieres.
Pretendes encoger las piernas para meter los pies bajo la manta pero ésta es demasiado corta. Yo te pongo mi chaqueta y cejas en el intento.
Un mechón de tu pelo te acaricia el oído y tapa tu curiosa peca. Creo que ni tú sabes que tienes una peca ahí. Posiblemente nunca lo sabrás porque yo no te lo voy a decir, delataría mi faceta de espía en tus siestas. Y to ya no volverías a dormir como lo haces ahora.

Finisterre



Me acabo de acordar. Ha sido al comerme esa zanahoria, olvidada entre frutas y otros recuerdos.

No,no. Ha sido porque estaba sonando esa canción que empieza con temblorosos acordes de un piano vestido de polvo y negro. Te he visto conmigo, mirando las ardillas, a través del silencio y de las rendijas de un baúl de mimbre roto, y de juguetes efímeros. La ardilla se acercaba, palmeando el suelo a la vez que nuestro corazón. Pero éramos impacientes. Yo lo era. Tú mantenías la mirada fija en aquél animal, pequeño, imitabas su sonido.

Dos vasos vacíos por la mañana. Huele a tabaco y alcohol. Sonrío. Fue un día de no olvidar, de confesiones y prometernos no abandonarnos nunca. Primas, hermanas, que más da. Dos almas gemelas, dos corazones unidos por la edad, la risa, los más y los menos, especialmente juntas en los menos.

Un abrazo, una torta, miradas heladas, y sonrisas interminables han pasado de una raqueta a la otra, y siempre seguirán bailando. Y no quiero cambiarlo. Porque me gustan los enfados. Acuérdate, cuanto más grandes son, más bellas son las reconciliaciones. Sí, verdaderamente, la vida está muy bien hecha.

Barney,hach, llorar por nada y por todo, reír por algo que sólo tu y yo entendemos. Que batallemos cada una nuestros complejos, esos que siempre resultan absurdos, pero humanos en definitiva. Y luchar juntas, aunque cada una contra un mostruo distinto. Ofrecer el hombro, compartir lo bello. Déjame levantar esa copa, y... yo que sé. Brindar porque nos queremos.

jueves, 5 de mayo de 2011

La estación de tren


De perfil sus labios dibujan un corazón caído. En la estación de tren de camino a Orchha. Una sonrisa fugaz en el objetivo de mi cámara que la persigue. A contraluz una inocencia que deslumbra. La chispa que perdura en unos ojos cansados de pedir. Sin palabras con dos manos y una mirada.


lunes, 11 de abril de 2011

A la hora de cenar

A la hora de cenar siempre llamaba mi abuela. Puede que lo hiciese con intención de pillarnos a todos reunidos. Cuando nos dejó, el teléfono estuvo de luto hasta que mi hermana recogió la herencia.

A las 20:48:

-¿Diga?
-Buenas noches, mi nombre es Claudia
-¡Qué nombre tan bonito! Yo me llamo Carlota y estoy cenando brócoli cocido con queso fundido por encima pero dígame.
Aquí ya empieza un poco la confusión
- ¿Tiene usted Internet en casa?
- Sí
- ¿Está contenta con su funcionamiento?
- Sí, bastante
- Le llamaba de Yazztel para...
- ¿Pero Yazztel con una z o con dos?
En este punto Claudia no entiende nada
- Con dos, le llamaba para ofrecerle...
- ¿Precio más baratos? Supongo que es eso. Mire, no le quiero ofender, muchas veces he colgado directamente porque sé de qué van estas cosas. Estoy cenando y supongo que usted a la hora de cenar se encuentra cansada, abrumada de tanto ajetreo o incluso le duelen los oídos y si está todo el día sentada su trasero sufrirá un endormecimiento bastante incómodo. A esta hora solo llama mi hermana a casa y mi abuela a la memoria. Que duerma bien.

OPEN DOOR

Otro ramo de rosas. Otra carta de pocas líneas, que pesa tanto. Me abrocho el botón de la americana, mientras me acerco a la puerta con la pintura desconchada. Tiene que acordarse de mí. Por fin la he encontrado.

Pero ha pasado mucho tiempo. Quizá esté casada, quizá haya muerto, quizá la dirección es falsa y he pagado bocas hambrientas a las que les da igual lo que se aleje un poco de sus dientes. Obvio, por otro lado. Y quizá...

Aplasto pesadamente mi cabeza contra la pared, mientras observo las tuberías que se retuercen, como mis pensamientos. Un impulso para darme la vuelta y enfrentarme a la puerta que me separa de mi sueño. Es el quinto día que me acerco al número 7, el quinto en el que todo lo grande que me estaba haciendo se esfuma, mis palabras me vuelven pequeño. Y otro día más bajo el nudillo, miro al suelo y dejo el ramo de rosas en el felpudo, que no tiene la culpa de que yo no me sienta bienvenido. Miedo, me estás matando. Se supone que el amor es más fuerte que tú.

Pero aquél día se abrió la puerta detrás de mi. Y me arrepentí de todo. Qué tonto. Su sonrisa era la puerta mejor abierta que se ha visto nunca. Estoy seguro.

Perdón, gracias, te quiero.

domingo, 10 de abril de 2011

El hada de Güell

Había un hada en el parque Güell. Con una armónica desafinada y una sombrilla por seta. Fibras blancas en tu cabeza esculpen un moño al estilo japonés. Las gafas teñidas de caramelo se resbalaron por su nariz exponiendo sus ojos de un azul fantástico. Tu melodía sin compás, mi cámara de espía y su mirada sobre la mía.

El origen del amor

Last time I saw you
We had just split in two.
You were looking at me.
I was looking at you.
You had a way so familiar,
But I could not recognize,
Cause you had blood on your face;
I had blood in my eyes.
But I could swear by your expression
That the pain down in your soul
Was the same as the one down in mine.
That's the pain,
Cuts a straight line
Down through the heart;
We called it love.
"The Origin of Love"
by Hedwig and the Angry Inch

miércoles, 6 de abril de 2011

El canto de papá

Y me da igual. Me da igual que no te guste, colocaré las cosas en otro sitio porque antes estaban al revés. Por mucho que te guste, por mucho que sea tu capricho, quitaré el polvo de debajo de tus pies. Podremos volar, no tener miedo a decir disparates, podremos amar con toda el alma. Podremos hacer lo que debemos, amar el hacer o tratar lo más gris porque es entonces cuando explota su color.




¿No te das cuenta de que TODO en esta vida son regalos por abrir? "Nada es irreversible, sólo la muerte" dijo una gran persona hace poco. Entonces, tus miedos ya están en otro sitio. Claro que no se irán, pero ahora son sanos, te ayudan a gritar con más fuerza antes de entrar en la lucha. Y sonríe, que estás más guapa. Creo que todos tienen el derecho a disfrutar de ello.

Si alguien contradice lo que piensas, ármate de paciencia. Aprovecha la oportunidad para enseñar, porque responderle una imposición con otra es como dos sordos hablándose a gritos. Escucha, habla, y si no hay remedio, te doy mi permiso para que le enseñes tu espalda o tu mejor dedo. A veces el tozudo sólo responde con una bofetada como primer plato. Antes de entrar en cualquier sitio, límpiate los zapatos. Cuando estés dentro, observa todo, no te pierdas ni un sólo detalle, empápate. Y cuando hayas focalizado lo que creas que merece la pena, a por esa conversación, ese conocer, o esa vista de montañas imponentes. Que tus apretones de manos sean fuertes, mira siempre directamente a los ojos y maquíllate un poco menos. Y sobre todo cuidate mucho, niña de mis ojos. Valor, Amor, Fuerza y Alegría.

martes, 5 de abril de 2011

Aguanta

Ella espera hasta el último momento para respirar. Aguanta hasta que le tira el pecho. Cierra los ojos tan fuerte que le duelen los párpados. No los quiere abrir, no quiere respirar porque sabe que en el mismo instante en que vuelva a vivir, morirá de pena. Los labios se vuelven pastosos y negligentes. Los ojos traidores del corazón arrojan la pena en lágrimas. Su piel como cuero se desgarra por las muecas de dolor. Respira. Llora. Vive. Avanza.

lunes, 28 de marzo de 2011

Dos caras de una moneda


Los dos estaban sentados. Los dos con una copa en la mano y los dos las mismas manías. El más joven seguía haciendo preguntas.

-¿Y qué pasó después?- estrujó la colilla mientras el anciano tragaba dos pastillas de un golpe y bebía despacio.


-Ese fue el trabajo de mi vida. Y no lo digo precisamente en el sentido que puedes pensar. Ese trabajo me dió la vida y me la quitó al mismo tiempo. Llegar a casa cuando todos están dormidos, con "funcionario" escrito en la frente y reuniones aplazadas que algún día tendrían que llegar. Discusiones, mal humor, y un cansancio continuo eran parte de mí, anque quisiera arrancarlo y me odiara por ello. Veinte y treinta años después seguía sentado en la misma silla, por haber escogido el dinero en lugar de la ilusión.


-Pero lo hacías para mantener a tu mujer, para... - achinó los ojos forzando su corta vista para contar los hijos que posaban con expresión indiferente en un marco detrás del señor Fitzsgerald- para que tus tres hijos vivieran bien.


-Uno ha de hacer lo que quiere, sino no ayudará al resto. Me engañé, pensando que así los mantendría, pero no hay nada de bueno en que tu hijo, con un par de zapatos más en el armario, no pueda ver a su padre más que en misa los domingos.

El silencio se impuso de nuevo. El joven agachaba la cabeza, reflexivo, mientras su dialogante permanecía sentado, impasible y esperando nuevas preguntas.

-Tu mujer-. Suavizó el tono de voz, y miraba atento para ver en qué parte de sus sensibilidad caía la afirmación dudosa- nunca te dejó a pesar de todo. Me la has descrito y parece... perfecta


-Es perfecta. Es mi mujer. Y no, no me dejó. Sabía que yo estaba por ahí dentro, respirando e intentando salir- Se frotó los dedos amarillentos de la mano derecha con la mirada perdida- tenía fe en mi.


-Bien... - Thomas frotó las manos una contra otra, como si no quisiera dejar escapar la decisión que se cocía dentro de ellas. Apoyó sus manos en el lavabo, mirando al anciano que se ajustaba las gafas, sonriendo.- es todo cuanto quería saber.


-Adelante. Las mejores decisiones son aquéllas guiadas por una ilusión, no las que ya están resueltas. Recuérdalo siempre, y estáte atento a ese engaño.

Thomas cerró los ojos, un momento. Cuando los abrió y había dejado de pensar, en el espejo estaba sólo él. Realmente no quería ser ese sir Fitzsgerald. El era Thomas Fitzgerald, un luchador y no una víctima de los sillones de ala ancha, de esos que no te dejan ver nada.Para ti, amigo y alma gemela.

viernes, 25 de marzo de 2011

La carrera

18:04; el sol empezaba a esconderse.
Pedaleaba tranquilamente por la calle con giros suaves. Pasé al lado de un niño de unos 10 años con un bocata en la mano. Entonces aquel niño pensó que era una carrera, que le retaba a ganarme y empezó a correr.
Corría y comía el bocata a la vez. Yo aminoré la velocidad para dejarle ganar pensando que se cansaría enseguida. Esta equivocada.
Desde la plaza de Esquiroz hasta el comienzo da la avenida de Galicia. Solo paramos una vez y porque el semáforo esta en rojo.
Él por delante y mirando de reojo atrás para ver que le seguía. Él en cabeza ganando y yo pedaleando más lento que nunca.
Cuando nuestros caminos se separaron, él seguía corriendo por una bocacalle. Yo intenté alcanzarle por otro camino, pedaleé lo más rápido que pude. Pero no conseguí llegar antes.
El niño había ganado.

jueves, 24 de marzo de 2011

Ready to live?




El blanco se extiende ante ti. Una brocha en tu mano y un bote lleno de color.

Se oyen ruidos a ratos. Ruidos que se agrandan cuando cierras los ojos. Llevas tiempo imaginando esa obra de arte en tu cabeza, pero las garras del monstruo de tus miedos se han metido entre tu piel. Te mantienen rígida, no te dejan extender el brazo ni levantar la voz. Las arenas movedizas de tus complejos hacen que tiemblen tus pies finos y los malos recuerdos se alzan, borrándote la sonrisa y dibujando arrugas de tristeza en tus ojos.Lloras. Pero las lágrimas queman y te hacen pensar. Darte cuenta de que algo no va, de que alguna piececita de ti tiene que cambiar de dirección.

Bajas los brazos, y te preguntas quién domina a quién. Si ese lienzo está determinado a estar blanco siempre. Llora, llora más si te hace volver a ese sitio en el que nunca habías estado. Y mira, ahí estas.

Ahora mira al frente. Pinta. ¡Pinta! Hasta que no pintes no sabrás quién eres. Los ruidos están desatados, te cantan los dramas más tristes, intentan torcer tu gesto. Lentamente, tus lágrimas se secan mientras metes el brazo en el bote de pintura. La confianza del azul de aquéllos recuerdos y tu fe se chocan con la energía roja. Salen gotas de púrpura que salpican tu cara. Romántica, creativa, sigues pintando y empapando la brocha. Sigues viviendo. Creces, verde y más verde. Algunos pigmentos amarillos de la envidia y el rencor, pero entonces se combina con los demás y sale el oro. Fuerza. Y vuelves a cerrar los ojos. Ves negro, el negro de un silencio que amas y al que no tienes miedo.

Para que gritemos cuando haga falta, para amar siempre y para dar ese paso que nos impide el miedo, para darlo con más fuerza todavía. Es el paso de la victoria, el golpe de tu éxito, para que seas el dueño del ring.

lunes, 21 de marzo de 2011

Toc-Toc

Toc-toc, golpea los barrotes de hueso. Retenido por la cárcel de tus costillas.
Las venas lo amarran a la vida y al mismo tiempo lo envenenan con sueños.
Toc-toc, late más fuerte e intenta hacerse oír. Pero los rugidos de la mente lo acallan.
Dispara furia por el cuerpo. Prisionero inocente.

Esclavo de los cinco sentidos.
Por tu aroma enloquece.
En tu presencia se asusta y calla.
Tus palabras lo alteran.
Con tu caricia dormita.
Tus besos lo reavivan.

martes, 15 de marzo de 2011

Ser vulnerable

Que la aguja de la duda nunca cosa mis labios.

Que no huyan las palabras de mi mente.

Que no se irriten mis ojos de errores e injusticias.

"Temer a la muerte no es otra cosa que considerarse sabio cuando no se es, pues eso es creer saber lo que no se sabe"
Apología de Sócrates de Platón

lunes, 14 de marzo de 2011

Una margarita en tu pelo


Como la telaraña y la mosca, una margarita enredada en tu pelo. Atrapada en los hilos de caramelo de tu cabeza.
Una flor en tu cabello a la sombra de una luz de sobremesa. Los rayos a la búsqueda del corazón amarillo. Un sol sin salida.
Una margarita despistada. Aturdida. Raptada por cientos de brazos sin dedos que la acarician y retienen.
Sí me quiere. No me quiere. Tal vez miedo a querer. Quizás recelo a no haber querido lo suficiente. Pavor a dejarse amar.
Una margarita con los brazos abiertos enredada en tus pensamientos. Los pétalos no dan respuestas.

viernes, 11 de marzo de 2011

Chip


Tus dedos tocan el frío cristal, juntando mentalmente unas perlas de lluvia con otras. La nariz, congelada, juega con el cuello alto de color café, rodeándolo de lado a lado. Tus ojos color azabache descansan sobre la figura de un petirrojo que pasea sobre las copas de los árboles más pequeños del jardín.

Te gustaría pensar menos. Hace mucho que no dejas la mirada muerta en un punto cualquiera. y Lo echas de menos. Echas de menos no sacar conclusiones precipitadas, hablar masticando las palabras, degustar las que escuchas. Echas de menos pararte, simplemente pararte. Y por fin lo has hecho. El médico está tardando. Las batas blancas se cruzan unas con otras, como en un baile frenético y desordenado, como en un baile improvisado. Así eran tus planes antes, improvisados. Suspiras. Ojalá llegue pronto el verano.

Pero piensas en la cantidad de gente que guarda la calma enmedio de la tormenta, que no necesita pensar en el sol para aguantar las gotas de lluvia, sino que se destapa la cara ante ellas. En la cantidad de gente que exprime los limones amargos y les pone azúcar. Y después bebe de ellos. Y crece, y sonríe, gente guapa. Gente que hace de todas las cosas un abanico y guarda ratos para abanicarse el sudor del trabajo bien hecho. Pero esto no te mata, no te deprime. Tus ojos están más abiertos, y ante ti se abre un páramo, un reto.

Descruzas tus piernas. Delante de ti, el medico pronuncia tu nombre , y le sonríes. Le sonríes tanto que te vuelve a mirar con esa expresión inerte a través de sus gafas opacas. Pero que más da. Eres feliz, y el vaho del cristal ha muerto.

lunes, 7 de marzo de 2011

Mentiras matutinas



Olor a café caliente. Los cereales nadan por la leche chocolateada. Un león bostezando en medio de la cocina. Una gata estirando los brazos. Un par de tabas.
El ambiente es espeso, la luz estridente que se cuela por entre las cortinas.

-Yo no te quiero.
-Yo tampoco.
-Yo no pienso en ti nunca.
-Yo no puedo ni verte.

Besos de café y chocolate. Un abrazo animal. Mentiras matutinas que edulcoran el ambiente con su falsedad.

lunes, 28 de febrero de 2011

Una balada absurda


Para Holden

En la soledad de la noche, cantabas a mi oído, sacando de mi los acordes más bellos. Uno tras otro, los ibas uniendo. Y de repente, te parabas disfrutando del silencio. Mis cuerdas dejaban de vibrar, cayendo en un sueño para luego despertar al igual que tus ojos, que perseguían esa melodía que tu alma gritaba desde dentro. Alguna vez volviste a dejarme en el rincón, contrariado, y observabas a la gigante luna, como si ella tuviera la respuesta.

En verano todos nos miraban extasiados. Éramos una pareja perfecta. Comenzaste a firmar sobre mi cuerpo. Los parches, los olores en mi madera y los rasguños, algunos de triunfo y otros accidentados. Todos merecían la pena. El calor de tu espalda me hacía saber que estaba bien mientras andabas. Mi ojo ha visto cientos de hogeras, ha escuchado demasiadas conversaciones, y todo lo he guardado en mi corazón vacío y resonante. Y de todo pareces haberte olvidado.

Ahora estoy sucia. El polvo y el abandono donde antes hubo brillo, las humedades del desván se posan en mis curvas donde antes tu mano descansaba entre inspiraciones y obras maestras. Llegarán las termitas, intentaré gritar. Pero no tengo voz, sin tus dedos estoy muda y ahora sólo puedo seguir escuchando. Desde la penumbra oigo una voz femenina que te roba más de lo que te sobraba. Si sólo con el corazón roto vuelves, que así sea, sé que es egoísmo, que es drama. Al fin y al cabo queda algo de la melancolía que metiste en mi caja vacía y pura, en aquéllas baladas adolescentes y que ahora llamas absurdas.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Espejos

Espejos que tragan una realidad que no pueden evitar. Se emborrachan de la imagen de una muñeca llena de imperfecciones. Se drogan con pasarelas improvisadas. Una sobredosis de muecas, gritos, miradas atrevidas y besos al aire.
Pobre espejo que no puede cerrar los ojos. Espejo que se empacha con una cara deformada y una uñas en búsqueda del punto de una frase interminable.
Maldito espejo que escupe la curva indeseada de la cadera. Maldito espejo del ascensor que te enseña la cara de patética que llevas.
Espejos, testigos de la vida. Espejos, memorias de la vida.

martes, 22 de febrero de 2011

Palabras


Yo te regalo palabras.
Palabras que escapan del vallar de mi dientes. A veces son fugitivas que me traicionan y llegan y acarician tus oídos. Son sonidos que reconoces, como un "te quiero" que hace palpitar el corazón.
Yo te regalo algo profundo pero sencillo.
Lo inmaterial más sentido, lo etéreo que vibra en tu alma.
.
.
Yo te doy mis ojos para ser testigo del más mínimo cambio en tu cuerpo.
Yo te doy mi nariz para oler tu aroma en cada segundo.
Yo te doy mi boca para que desgastes mis labios.
.
.
Yo te regalo palabras de amor para que las grabes en tu memoria.
Perlas de cariño;
flores de sentimiento;
bombones de respeto;
un detalle de admiración.
Porque lo material perece ante el tiempo pero las palabras se graban; como las flores marchitan un "te quiero" cicatriza.

jueves, 17 de febrero de 2011

Algo asi como....


Sola. Sola en el camino de la amargura, con un llanto lento que escuece. Mirando al cielo y mirando tus manos, deseando que las suyas te dijeran donde estás. ya no sabes qué voces escuchas, cúal de ellas es la tuya ni qué parte ocupas en el tablero de nadie. Ni siquiera te has parado a cerrar los ojos, los mantienes abiertos y ves pasar el tren.

Entienden, no entienden, fruncen el ceño, menean sus cabezas, encojen los hombros o te los zarandean. Gritas y callas, qué importa. Basta de intentar. O lo haces o no lo haces. Y lo que haces hazlo del todo. De una santa vez. Sino, estás muerto.

Si no sabes por qué haces las cosas, procura que al menos solo tú salgas mal parado de ellas. Si lo sabes, que te importe poco el resto. Al final el mundo se resuelve y se mueve por gente que sabe lo que quiere. Rotación. Decisión. Objetivo. La mano abierta a lo que merece la pena, y el puño cerrado a lo que no.

Notar que cada paso que das mata un recuerdo. La sensación es parecida a cuando intentas colocar una lata en el supermercado y la pirámide entera se desploma, haciendo que encajes tu cabeza entre los hombros, lamentandolo tanto, tanto... esa pirámide tan perfecta...

Por qué no reír y colocar todo de nuevo? Por qué no tranquilizarse, olvidarse del ruido y pensar que la lata estará en su sitio tarde o temprano?

Reflexiona y actúa, not the other way around. Piensa tú y luego escucha. Toma los consejos pero no hagas de ellos tu suela, será como andar sobre arenas movedizas, las arenas movedizas de tu interior. Está claro que no pasa nada, los errores están para cometerlos y aprender de ellos. Pero, eso sí, aprende. No pierdas de vista esas lecciones. Imita a los grandes y enseña a los pequeños. Al final de todos se aprende y a todos se enseña.

A veces es porque has pensado demasiado, a veces porque no te has parado a pensar. pero siempre hay tiempo para hacer una de las dos cosas. Y de hecho, con el tiempo, para pensar cuando se ha de pensar, y para actuar cuando pensar más ahuma la acción. Oportunidades que se pierden, pero oportunidades todo el rato. A veces las mismas de nuevo, a veces otras distintas. Pedir perdón, y volver a pedirlo. Y seguir, seguir caminando.

martes, 15 de febrero de 2011

Pamplona-Bilbao

Imagen tomada de Internet:
www.soyperuano.net/2007_08_01_archive.html


Un bus lleno de gente desconocida que tienen algo en común, todos vamos a Bilbao.
Mi asiento: 22, pasillo. Como no tenía música, ni tampoco la inspiración me visitaba para escribir decidí dedicarme a observar a la gente, pero sin entrar lo acosador, raro, maleducado u horripilante.
A mi lado, un hombre joven, con nariz prominente como yo, se pasó tres cuartas partes del viaje hablando por el teléfono. En un momento de la conversación dijo que él prefería estar en pasillo porque en la ventana se agobiaba demasiado, y justo en aquel momento, llámenlo destino o casualidad, la conexión se colgó.
Yo siempre he querido entablar conversación con la gente que se sienta a mi lado en los buses, creo que es interesante conocer la historia de los demás y sobre todo hacer el viaje más ameno. En mi cabeza iba ordenando las palabras que iba a vocalizar con voz amable y sonrisa añadida. Entonces recordé la última vez que intenté hablar con alguien en un bus. La semana pasada en concreto, autobús: Pamplona-Madrid. A mi lado una señora de unos 50 años con múltiples collares de oro en el cuello, sus brazos aferrados al bolso y piernas cruzadas. Yo lo intenté pero ella no parecía muy dispuesta, y no pasamos de la típica conversación sobre el tiempo.
Justo en el momento en el que le iba a hablar aquel chico, mis dientes se apretaron, mi boca se cerró y mi sonrisa se fugó. Pobre, se quedó durante todo el viaje en el asiento de la ventana.
Al otro lado del pasillo, una línea por delante, una señora mayor tenía el típico problema: el bolso. No cabía arriba porque ha puesto el abrigo y además era demasiado gordo, tampoco lo podía poner abajo porque estaban sus piernas. Después de una pequeña lucha por conseguir que el apoya-brazos se mantuviese en su sitio, la mujer colocó el bolso colgando por las asas. Pero se cayó. Lo volvió a poner. Se volvió a caer. Lo dejó tal cual. No pasó ni un minuto,cogió el bolso y lo puso sobre sus piernas. Le molestaba. Lo dejó en el suelo. Y esta disputa con el bolso duró, y no exagero, unos quince minutos, hasta que desistió y lo dejó tirado en medio del pasillo.



Cuando agoté lo que había de interesante en mi área visual, comencé a divagar sobre mis experiencias yendo en bus y saqué algunas ideas que me gustaría compartir.



1ºSi la persona que tienes delante se gira y te mira probablemente sea por las siguientes razones:
a) quiere inclinar su asiento pero antes de hacerlo comprobará si duermes porque así no te enteras. Pero si sigues despierta posiblemente no lo haga o lo haga muy despacio para que no percibas que tu espacio vital se reduce considerablemente.
b)No te conoce, pero le recuerdas a alguien y quiere cerciorarse.
c)Simplemente se aburre y, como yo, se dedica a crear historias sorprendentes a partir de la primera impresión de los que le rodean.



2ºCuando intento dormir apoyando la cabeza directamente sobre el cristal de la ventana, ésta tiembla y crea un picor insoportable en mis orejas. Raro, lo sé.



3ºNormalmente a los conductores agradecen un “gracias” al final del viaje, sobre todo si este es largo. Esto lo digo porque en un viaje de Zaragoza a Madrid me tocó en la primera fila de asientos y oía la conversación entre el conductor y su ayudante.



4ºNo ganas ni un segundo si te levantas el primero para coger tus cosas. Todo el mundo hace lo mismo y lo único que se consigue es un tapón, una situación incómoda en la que en un mínimo movimiento del bus hace que pierdas el equilibrio y te apoyes sobre un extraño.



5ºAntes de meter la maleta, hay que estar seguros que ese es tu bus, porque si no lo es, cuando quieras recuperarla se pensarán que están intentando robar el equipaje de alguien.
Buen viaje a todos.

lunes, 14 de febrero de 2011

Friend ship



Porque defenderte es un halago, y en ningún momento me avergüenza. Por todos los momentos en los que llorar era sólo el aperitivo de una comida de risas con un postre apoteósico. Porque contigo, el plan es secundario, y quedar sin hablar de nada en especial resulta de lo más agradable. Porque me conoces y sabes lo que me sienta mal y lo que me sienta bien. porque aun así a veces mentes el dedo en mi ojo, y me ayudas a reírme de mi, de ti y de la vida.

Porque cuando quiero decapitarme a ciegas me quitas el hacha de las manos, y porque en ese momento aguantes y te dé igual que no lo entienda. Gracias. Porque la distancia es una excusa para verse incluso más que antes. porque no importa invitar una o cien veces. porque nuestra compañía no tiene precio. Por los paseos largos y las conversaciones cortas. ambas dicen "nos tenemos".

Por la maravilla de echarse de menos, porque enfadarse no sea peligroso. Porque nunca sea adiós sino hasta luego. Porque en nuestro vocabulario no quepan las palabras estrecho, condiciones, gris, y alguna de esas que tuerza el gesto, que no merezca la pena. Porque en lugar de eso haya bromas de recuerdos, de películas o de alguna inventiva espontánea, las cuales curiosamente son las que más duran. Por los abrazos, las cogidas de hombros y las tortas repentinas.

Por llamar en ese momento tan oportuno, y todavía más por llamar en el poco oportuno. En el fondo, oportuno siempre es. Porque al pensarlo se valora, no necesitamos perderlo para darnos cuenta. Por las tonterías que la vida de vez en cuando necesita, por lo que se aprende.

Por todo eso y más, amigo, por todo eso y más.

sábado, 5 de febrero de 2011

En un tren

Estación de tren de Agra. Pronto por la mañana. Gente corre para coger un tren azul parado en la vía 1. Se agolpan en las entradas para entrar cuando ya está lleno por dentro. Sorprendentemente no se queda ninguno fuera.

Desde la ventana de aquel tren un hombre mira hacia la cámara. Sus ojos que antaño eran de un azul intenso hoy su color se funde con el gris y la vejez. Sonríe con la mirada. Un bigote canoso bien recortado sobre sus labios. Su cara está limitada por los dos barrotes de la ventana.
La luz se posa sobre su piel oscura que brilla por el sudor. Hace calor aquí fuera y aún más dentro de un tren abarrotado de gente. Gente en los pasillo,s gente en las salidas sin puerta donde se agarran unos a otros. Gente entre vagón y vagón. Gente encima del tren.
Yo quiero subir a ese tren. Pedir un té Chai y algo de comer. Quiero pasar calor hombro con hombro con gente desconocida. Mirar por la ventana y estirar el cuello para alcanzar la corriente de aire. Contacto visual con la persona que se siente delante, una sonriza fugaz al aire, una sonrisa intensa por dentro. Yo quiero quiero ir en ese tren.

Pero mi tren llegará después de este. Mi tren tiene aire acondicionado, zumo envasado, ventanas con cristal y turistas.

viernes, 4 de febrero de 2011

18:34, 4 de febrero, Madrid

Al ritmo que se desvanece la luz del sol, las farolas son más intensas. En una calle, en un banco, en frente del portal 137. Gente que sube y baja y pisan todos las mismas baldosas del suelo. Pegotes de chicles y colillas. Los gritos de un niño "¡Mamá, vuelve!" mientras corre hacia ella. Verde, peatones que rozan sus brazos con desconocidos en los pasos de cebra.

Un anciano anda despacio con un bastón desgastado. El mismo niño que lloraba está ahora aferrado a la pierna de su madre. Una conversación fugaz sobre el servicio comunitario. "¡Llámame escéptico!". Un corredor cosmopolita a la caza del taxi. Un perro que ve tan apetitosa la farola como el árbol pero que finalmente se decanta por la papelera.

Una pareja pintoresca, callados los dos. Unos ancianos, ella se queja, él se evade. Un matrimonio discutiendo.

Se abre la puerta del portal, una joven sale, tacones y bolso pequeño, maquillaje nada discreto y un peinado de que se podría discutir su elegancia.

Una paloma despistada que confunde un filtro de cigarrillo con comida. Un beso apasionado al borde de la acera. Un "eres tonto" pasteloso.Un idioma extranjero en voz alta se escapa de los dientes grandes y blancos. La difícil carga de bolsa de rebajas. Argentina leyendo un pasaje de un libro de bolsillo.

Ya es de noche.

Y una vagabunda en un banco. Obervando. Escribiendo en su libreta negra.

sábado, 29 de enero de 2011

Monedas de cinco céntimos


Por favor, sonríe. Vas caminando y te miras los pies, cuando tienes un sol, un cielo y un verde que está hecho para ti. Para que te tumbes, para que corras, para que te recrees como quieras. ¿Para qué estan tus ojos, para qué tienes un sentir?A por las cosas grandes.


La gente que pasa a tu lado, no pasa por casualidad. Si te chocas con alguien, será por algo, igual que alargar un minuto la conversación con la dependienta de aquélla pastelería que te abre su corazón. La vida son momentos. La vida es el presente, de ti depende que sea memorable o no. De ti depende que disfrutes porque merece la pena y lo sabes, de ti depende que cumplas tus sueños. Los sueños sueños son, sólo cuando nos quedamos mirando las estrellas, en lugar de intentar cogerlas. Esas oportunidades pasan, pero no te preocupes, porque como dice una gran persona, en esta vida nada es irreversible.


Si no has podido ir a ese país que flotaba en el vaso de tus mejores brindis, será porque el sitio del que te has de enamorar es otro... La belleza de vivir es que las baldosas del suelo no son fijas. van cambiando de forma. Cuando menos te lo esperas todo cambia de color. Pero lo que nunca cambia, lo que cada vez es más grande es la confianza, la esperanza, la alegría, el amor, lo natural, lo bueno. Si tú quieres.


Nunca dejes de mirar al frente, de levantar la vista cada vez que un golpe te haga agacharla. Que no te engañen las sonrisas de plástico, las monedas de cinco céntimos, las falsas promesas y las alegrías efímeras, no te aferres ni hagas de ellas algo más que pan para picar, para disfrutar y aprender, para que te lleve a saltar a reflexiones tan bellas como nunca habías pensado.


Y hacer locuras de vez en cuando. Porque la vida es un viaje, con un destino que en parte fijas tú, con vértigos, tormentas y días de sol. Y merece la pena embarcarse en tu aventura particular con los ojos vendados y las reglas básicas, dando la mano al cielo. Repito, Sonríe por favor.

jueves, 20 de enero de 2011

Yo sí me acuerdo de ti

Yo sí me acuerdo de ti. Y hoy cuando te he visto llegar atropelladamente algo ha saltado en mi cabeza, una sensación infantil e ingenua. Has abierto la puerta del recinto de mi casa porque tienes tu coche en el garaje, sin mirar hacia atrás. Pero cuando has vuelto la cabeza al oír que la puerta en vez de cerrarse se ha chocado con algo te has percatado que iba con la bicicleta por detrás. Un efímero contacto visual, un “perdón” de tu parte por no haberme sujetado la puerta y un “tranquilo” fugado de mi boca mientras nos alejábamos, tú al garaje, yo al portal.
Sigues igual o por lo menos como yo te recuerdo. Alto, moreno con pelo muy muy corto y unas entradas pronunciadas; unos ojos rasgados, de color claro creo y una boca grande pero no excesivamente carnosa. Trabajabas en el supermercado llevando los carritos de la compra y yo siempre esperaba que te tocase llevar el nuestro. Recuerdo tus pasos agigantados, tus manos fuertes y esa energía. Siempre lo hacías con ganas y eso deja huella.
Yo sí me acuerdo de ti y he estado a punto de acercarme y decirte en un tono nervioso y con una voz educada:

“Puede que usted no se acuerde de mi, pero yo sí de usted, Jose. Trabajaba en el supermercado llevando los carritos de la compra a las casas. Yo era pequeña. Me acuerdo porque parecía que solo llevase la comida a mi casa, siempre tan dispuesto y sonriente. Yo me acuerdo y ahora que le he visto me ha venido a la mente y solo quería decirle gracias”

martes, 18 de enero de 2011

La sombra



Al despertar de un sueño, buscas
Tu juventud, como si fuera el cuerpo
Del camarada que durmiese
A tu lado y que al alba no encuentras.


Ausencia conocida, nueva siempre,
Con la cual no te hallas. Y aunque acaso
Hoy tú seas más de lo que era
El mozo ido, todavía


Sin voz le llamas, cuántas veces;
Olvidado que de su mocedad se alimentaba
Aquella pena aguda, la conciencia
De tu vivir de ayer. Ahora,


Ida también, es sólo
Un vago malestar, una inconsciencia
Acallando el pasado, dejando indiferente
Al otro que tú eres, sin pena, sin alivio.







viernes, 14 de enero de 2011

Por las noches

Por las noches te acecha el vacío. En la soledad la oscuridad es más aterradora. Qué llegue pronto Morfeo y te abrace fuerte para huir de los pensamientos más tristes. Das vueltas en la cama buscando el trozo de almohada más fresco. Giras la colcha hasta que te encuentras con que la parte más larga cae por los lados de la cama y la corta no te llega a tapar los pies. Te visitan los nervios, te visita la luna por la ventana y te visitan esos pensamientos de los que huías. Abres los ojos y miras a un techo desnudo de una habitación silenciosa. Y todas esas sensación que habías mantenido a raya te atacan donde más duele. Te mantienen despierta y dudas y te reafirmas para luego caer en la típica pregunta de: ¿Qué habría pasado si...?

Pero si el pasado corre, el futuro va al galope y un presente lleno de fallos y pasos en falso se achanca. Junto con ese presente herido, tú y tus pensamientos nocturnos. No hiciste esa evaluación continua de tus actos y ahora vas repasando cada uno de tus pasos pero solo eres capaz de ver los errores. Y aunque ahora las equivocaciones parezcan colosos son solo una fina niebla y pequeñas gotas de rocío de la aurora de tu vida. Ya habrá tiempo al final, al atardecer de estimar todas tus acciones.

Y ahora, duerme.

¿Cómo te atreves?



Cómo te atreves a mirarme de esa forma, me obligas a recordar cuando todo lo que quiero es olvidarte. Cómo te atreves a decirme que me llamarías cuando sabes que necesito un poco de paz en mi mente.
Es ese áurea que te rodea, que me rodeaba, lo que me atrae. Son esos recuerdos teñidos de felididad, son esas palabras estancadas en el pasado, es esa tensión no resuelta. Orgullo, tal vez, sazonado con un poco de rabia y de melancolía lo que hace que me mantenga firme.
Los dos sabemos que solo hay una salida a este baile. La música de esa guitarra dolorida se desvanece y la última nota es el punto y final. Un saludo de cordialidad, una sonrisa tímida quizás y media vuelta al mundo real.

sábado, 1 de enero de 2011

Conceptos




La confianza es un arma de doble filo. Con ella se obtienen conversaciones fluidas, o silencios nunca incómodos. Se logra la sonrisa fácil, la comodidad y el conocer al herido por esta confianza. Pero la confianza puede hacer daño, desde coger cosas sin pedir prestado hasta meter la nariz demasiado. Y es que muchas veces pensamos que sabemos todo de esa persona, pero matamos el respeto y nos creamos derechos, como el de exigir, sentenciar o amenazar, y lo peligroso de esto es que a veces no nos damos cuenta. Pensábamos que sólo echábamos una mano, pero al final de ella estaba el cuchillo. La delicadeza en cambio es como una pluma, discreta, ligera y que se posa con paciencia, sin clavarse en el suelo confundiendo el lugar que le corresponde y ahogando la tierra dejándola estéril. La pluma alivia con su suavidad y hace cosquillas al triste. Ser pluma es muchas veces escuchar, intentar entender y olvidarse de sí antes de pedir o pasarse de listo. Es aconsejar suavemente en lugar de lanzar la cuchillada sin mirar ni donde atinamos, o arrollar con un consejo que es casi una imposición. Y la pluma como es callada y pura, a veces se confunde malamente con la cobardía. Pero es de sabios guardar el silencio conveniente y esperar lo que la vida pide para asentarse donde corresponda, para así no jugar a mover el brazo y que alguien sangre, aunque sea sin querer.