domingo, 27 de diciembre de 2009

Viajes

Hay muchos tipos de viajes.
Hay viajes turísticos cargados de información sobre aquel país, monumento, edificio, calle, museo, ruinas (etc.). Estos viajes se va en grupo con una personas que dirije. En ellos aprendes la teoría pero es muy dificil captar toda la intensidad de un país a través de las palabras de una persona cuya rutina es contar todos los días lo mismo. Para integrarte en el país desde sentirte parte de él, debes hacer lo que hacen, como dice mi padre: "allá donde fueres, haz lo que vieres".

También existen los viajes mentales en los que uno inconscientemente vive aventuras dentro su cabeza. Este tipo de viajes tiene dos variantes: la pesadilla y el sueño. En la pesadilla la persona quiere que el viaje se acabe, es muy intensa y hasta incluso hay momentos en los que parece real. Por el contrario en el sueño, la persona desea que este contunue, que no se acabe. Pero ambos son fantasiosos e irreales.

Estos viajes no se deben confundir con los viajes mentales que la gente tiene conscientemente. Los "sueños de vida" son aquellos que todo el mundo tiene: desde el niño hasta el preso, desde la cajera hasta el bancario. Son viajes reales a través de la mente, imaginas un tipo de vida que te gustaría tener. Yo una vez leí algo muy importante y creo que todo el mundo debería incluirlo en su filosofía de vida: "VIVE TUS SUEÑOS NO SUEÑES QUE LOS VIVES".

Por último están los viajes interiores. No se comparten con nadie, son solitarios y únicos en cada persona. Interiorizas lo que tienes, creas lo que vas a ser y buscas lo innato de tu persona. Encuentras algo: una inspiración, un camino que seguir que te ayude a decidir en tu vida. Hay personas que se encuentran con alguien. Otras se esconden replegándose en su interior.

Todas las personas deberían hacer viajes. Viajad en esta vida porque cuantas más experiencias acumules mejor, cuanto más veas mejor podrás conocer el resto, porque cuantos más conozcas sobre los demás mejor te conocerás a ti mismo.

Un despertar

Las motas de polvo revolotean a contraluz,
danzan sin rumbo ni destino
hasta posarse enl a cama donde estás tú,
dentro hacer a calor y afuera frío.

Huele a cerrado, a inacabados besos,
huele a oscuridad recién despertada
huele a pesadillas y sueños
que se levantan con la cálida mañana.

El aire está cargado de pereza
vaga intención de levantarse, piensas: mejor me quedo dormida;
pero oyes los pajaritos que te llaman desde fuera,
abres los ojos y saludas a la vida

Dos mas dos cinco



(Escuchar el video mientras se leen las líneas)

Hay cosas que aunke obvias, nunca dejo de pensar, y cada vez se dan mas situaciones en las que me doy cuenta de estas.

Por ejemplo, el valor que cobran las cosas cuando vemos que van a durar poco, que tienen fecha de caducidad, que son temporales, que significan algo más allá de sí mismas, que valen lo que nosotros pongamos en ellas,que tienen repercusiones, lo que nos pueden aportar...

La manera en que todos nos comunicamos, descubrir como es una persona. Ver, por ejemplo, que los cambios de humor que la hacen parecer inmadura, quizá se deban a un pasado lamentable del que él no tiene ninguna culpa. Pienso en cómo uno está configurado por la familia en toda su persona, su mente... Que la libertad casi siempre es confundida en su concepto. Los desengaños que, como con tantas cosas, hacen que el ser humano sienta que el mundo desaparece en su interior. Que los desengaños con el amor, hacen que la visión que tenemos de él cambie tantas y tantas veces. Porque en el fondo el error es que ponemos definiciones para un amor que no conoce palabras, que no tiene definición humana posible, completa y perfecta. Por eso, cuando pasa el tiempo, lo que aprendemos es que tenemos mucho que aprender.

La realidad de que una cosa, en su apariencia, por mucho que ésta se refiera a la realidad que representa, no son lo mismo, y lo mucho que aprendemos, por ejemplo, volviendo a la persona, que un gesto, un movimiento, un comentario quieran decir algo tan, tan, tan diferente...

Como todos en esta vida, queremos muchas veces y hasta intentamos demostrar que somos diferentes, que somos uno, y no uno más. Pero hay de todo para hacer esto: En la música, un invento que es una suerte, un elemento de supervivencia, la gente intenta hacerse un hueco en ella, inventando estilos extravagantes, raros, especiales o simplemente nuevos, otros imitan, y otros simplemente siguen su instinto o don...Lo gracioso es que al final, todos en este pequeño y gran planeta buscamos lo mismo. Querer, ser querido, triunfar, unas metas, el orgullo de unos padres, o el de tener hijos,...

Y hay una frase que dice "dicen que la historia se repite, pero lo cierto es que los hombres no aprendemos de sus errores", si, un amigo me dijo que cuando no asumimos las consecuencias de lo que hacemos, cuando no aceptamos las realidades o simplemente al prójimo, ...pequeños detalles detonan cosas como las guerras, que matan y destruyen al ser humano, dejando a los supervivientes muertos por dentro.

Y asi tantas cosas que a todos se nos pasan por la cabeza, porque el hombre, con ver a un niño pequeño, un paisaje, o vivir una situación en su vida le basta para sacar conclusiones, y mantenerlas hasta nuevo aviso.

Pienso que merecen ser puestas, anuqe solo sean algunas de ellas, para recordarnos lo mucho que a veces hay en nuestra mente, que se da cuenta poco a poco y nunca del todo, que la vida no es 2mas2=4...sino igual cinco, y mañana seis....


viernes, 25 de diciembre de 2009

feliz navidad esparragoo


me ha costdo mas de lo que parece, pero en cuanto el tiempo decida dejarme respirar reotco esta cutrez de foto non-comparable con la tuya, encima decorada con el cariño de una contrbyente prruna!! jaja


asi te deseo lo mejor para este año, en el que espero vengas muchhhas cosas wenas, y las malas sean si las hay, causa de otras mejores.


jueves, 24 de diciembre de 2009

Zanahorias y Espárragos


No fue fácil eScribir esas dos palabras en el suelo cubierto de nieve en aquella plaza. Primero tuve mucha suerte: nadie, ni siquiera los niños, habían pisado la fina capa de copos blancos. El suelo estaba vírgen, inmaculado. Luego tuve que lidiar con una perra que se pensaba que estaba jugando, de ahí los pequeños puntos alrededor de las letras. Por último la cámara decidió que no tenía energías suficientes para una única foto.
Pero, a pesar de todos esos obstáculos pude sacar la foto.


¡ZANAHORIAS Y ESPÁRRAGOS!
¡Feliz Navidad Carrot!



miércoles, 23 de diciembre de 2009

A propósito de hercu




Si un cigarrillo se te apaga, no lo vuelvas a encender,

si un amor te traiciona, no lo vuelvas a querer.



No entregues un libro a quien no sabe leer,

no entregues tu corazon a quien no lo sabe querer.

like a shoe


Podemos caminar más rápido, lento,
hacia alante o para atrás,
o simplemente caminar huyendo,
caminar sin rumbo,
caminar por caminar,
porque lo hagan otros,
o por ser los unicos que nos movemos,
caminar en una direccion señalada,
o en aquella que nadie sigue,
porque no se lleva, por miedo, o por indiferencia.

Podemos hacerlo bailando,
corriendo, arrastrando los pies,
gastando la suela,
o haciendo que pequeños chicles se nos peguen a ella...


Pero al final, caminamos,
somos una multitud de zapatos,
de diferentes colores,
muchos nos teñimos o disfrazamos de otros,
por seguridad, diversión o incoscientemente,
pero el zapatero ha diseñado cada zapato,
y no somos zapatos de fábrica,
aunque otros zapatos que ya lo son nos hablen como tal,
somos unicos en nuestra plantilla.

¿Por qué no caminar a nuestra manera?
Hay que enfrentarse a las hermanastras de cenicienta,
que intentan entrar en nuestro zapato, moldearlo.

Seamos al zapato que camine, siempre siempre, hacia la meta de toda suela,
la felicidad,

Se abanica en el aire la ceniza

Se abanica en el aire la ceniza
tiemblas, tiritas, fumas,
miras al frente, tus llemas acaricias
consumes tu tiempo bajo la luna
aulla la noche en silencio, tiritas.

Fumas los segundos temblando,
no me miras, no me ves
dudo dar mi primer paso
tiritas de nuevo, tiembla el mundo bajo mis pies.

Fumas el ambiente con tu mirada
agachas los ojos, estás confuso,
tiritas, tiemblas, me miras
y te beso a pesar del humo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

La teoría del huevo kinder


Todos somos como un huevo kinder. Cada uno tenemos un envoltorio aparentemente igual. El envoltorio es en lo primero que nos fijamos pero no nos damos cuenta que es simplemente un fina capa que recubre lo más importante. El envoltorio es artificial y asimismo llamativo.
En cuanto quitas esa capa viene lo bueno, lo que nos comemos, el chocolate. Lo dulce es lo que nos gusta de la persona, es algo que se descubre con cierta facilidad. Por un lado está el chocolate con leche suave, es la parte externa, la que primero vemos. Por otro lado, en la parte interior, está el chocolate blanco más dulce incluso que el chocolate con leche. Pero no debemos fijarnos en lo dulce de esta parte del huevo sino en cómo nos sabe en diferentes circunstancias. No es lo mismo comer chocolate cuando estás depresivo y quieres olvidar que zamparte una tableta con los amigos para celebrar algo. El chocolate no sabe siempre igual. Las personas no saben siempre igual. No es lo mismo conocer a alguien en la cola del supermercado que en la cola de una fiesta. El chocolate del huevo kinder son todas aquellas cosas que nos gustan de esa persona, pero no aspectos profundos sino superficiales. Me encanta su estilo, adoro su forma de llevar el pelo, me vuelve loc@ su colonia (...) Eso es el chocolate, las cosas de las personas que todo el mundo ve, que todo el mundo conoce, que todo el mundo sabe.
Pero la parte más importante del huevo kinder, la parte más importante de las personas es: la sorpresa. Un huevo kinder no sería tan especial sino tuviese sorpresa dentro. Nos comemos rápidamente el chocolate para saber qué nos ha tocado. Arrancamos el envoltorio, todos son iguales, devoramos el chocolate pero dejamos que se derrita en la boca, lo saboreamos y entonces llegamos a la parte que nos interesa: la sorpresa.
En un recipiente tan pequeño no puede haber algo muy impresionante pero da igual es el misterio que envuelve la escena, es el no saber que nos ha tocado hasta que abrimos el huevo amarillo y descubrimos que es una figurita. No es nada del otro mundo pero da igual porque nos hace ilusión tenerla. La sorpresa de las personas es un conjunto de detalles que marcan el día a día pero tienes que fijarte bien para reconocerlos. Ya no me refiero a su ropa o a su carácter sino a esos pequeños gestos únicos en las personas que solo los vemos cuando hay mucha confianza o cuando hay muchas experiencias compartidas. Incluso los secretos son la sorpresa de las personas.
Cuando te enamoras de alguien descubres su sorpresa y dejas que la otra persona conozca la tuya. Le quieres pero no por su colonia o su estilo, incluso tampoco sabrías decir si es su carácter o su humor. Es su sorpresa. Es esa forma de jugar con los dedos cuando está nervioso; es ese gesto que hace con la boca justo antes de sonreír; es esa forma de cogerte la mano o de besarte el cuello; es ese secreto que tú solo conoces o esa manía que tiene por las mañanas; es esa forma de decirte te quiero al odio o esos dedos dibujando sin sentido en tu espalda; es esa confesión de aquel error de niño o esa forma de abrazar en medio de la calle; es esa manera de hacerte reír; es esa forma de afrontar los problemas; es ese movimiento que hace cuando está concentrado o ese capricho de comprar pasteles los martes.
Son todas esos detalles los que enamoran pero nunca los sabremos decir con exactitud y ahí está la maravilla solo la conoce aquella persona que pasó por el envoltorio, se comió pacientemente el chocolate hasta que llegó a la sorpresa.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Aviones de Papel



El sol descansaba en el horizonte anaranjado, y las olas se tornaban suaves y doradas como el cabello de Ayren Watkinson.
Sus pequeños dedos jugaban con la arena,
Prendida por el calor del sol que aquel día había protagonizado la diversión del pequeño.
Estaba solo. Su madre había bajado con el señor Watkinson a contemplar, una vez más, la puesta de sol.
Ayren reía mientras sus pies descalzos dibujaban un círculo cada vez más pequeño.
Sus ojos azules recorrieron la solitaria playa, a manera de despedida, pues al día siguiente volverían a la ciudad. Su mirada se paró en una duna oscura. Detrás de unas briznas altas de hierba, que se mecían suavemente, se ocultaba una silueta.
Con aire fisgón, emprendió el camino. Poco a poco, la silueta se iba definiendo. Era de un hombre, mayor para Ayren, pero de tan sólo 22 años. Estaba sentado, y sobre sus rodillas reposaban una multitud de hojas blancas que se agitaban con el viento. Debajo de su mata de pelo oscura y rizada, unos ojos escrutadores observaban el horizonte, con una expresividad casi desconocida para el pequeño, para quien la mirada era agresiva. Sostenía en su mano derecha una pipa vieja-pero brillante-de madera, mientras con la izquierda aguantaba los papeles que luchaban por salir al vuelo.
No se percató de la presencia del curioso inquilino que se había sentado a su lado, sin dejar de contemplarle con admiración y respeto en sus desorbitados ojos.
Ayren suspiró varias veces para atraer la atención de aquel misterioso intelectual, pero éste seguía inmóvil, siendo sólo su pipa, la que, rascando su incipiente barba, se movía.
Se introdujo la pipa en la boca, mientras se disponía a escribir con la izquierda. “¡Es zurdo!” Pensó Ayren con orgullo, pues acababa de aprenderlo en la escuela meses antes del verano.
El joven, al bajar la mirada para escribir, descubrió a su nuevo vecino. Sonrió levemente, pero el silencio seguía imponiéndose, y eso era algo que Ayren no soportaba en su condición de hijo único.
-Me llamo Ayren- el muchacho sonrió, pero escondió sus blancos dientes al recibir como única respuesta otra aburrida sonrisa de complacencia del joven, que continuaba escribiendo.
Desorientado por aquella extraña actitud, Ayren dirigió sus ojos al frente sin mirar a ningún lado.
Se habría marchado, pero algo le invitaba a quedarse. Esperó un rato, hasta que la impaciencia se apoderó del pequeño, quien interrumpió de nuevo la tarea de su compañero. De su bolsillo de sacó un lápiz de madera de cedro, y el individual de un restaurante en el que habían comido aquel mediodía. Lo desplegó con seriedad, y escribió de manera lenta y torpe.
-Me llamo Ayren .¿Te ha comido la lengua el gato?
Le entregó el escrito al joven, con la angustia de no recibir respuesta por su parte. Pero si lo hizo:
-Lo has adivinado. Soy mudo, y me llamo Jason.
-Oh, lo siento, era una broma- Se apresuró a decir el chico con visible vergüenza. Jason le cogió el papel con agilidad de nuevo, escribiendo.
-¿Cuáles son tus sueños, Ayren?
Después de leerlo con dificultades, Ayren escribió mientras la punta de su lengua asomaba en la comisura ante el esfuerzo.
-Quedarme aquí para siempre.
Jason escribió el suyo
-Que ella me quiera.
Ayren sonrió, y divertido con el juego, planteó ponérselo más difícil.
-¿Y si nuestros sueños no se cumplen?
Entonces, el escritor mantuvo la misiva entre las manos mientras su mirada se perdía. Ayren sentía la victoria en sus venas al no obtener respuesta, pero Jason comenzó a surcar la hoja con garabatos interminables, y se la extendió tan llena de letras que hizo temblar al pequeño inexperto en la lectura. La hoja rezaba así.

Somos dos soñadores que una Gran mano creó, y de una manera o de otra buscamos la felicidad, un mismo destino, diferentes maneras.
De tu boca sale una voz, esa voz lleva un sueño, que el viento deja en el mar. El agua de mar empapa a las personas que hacen tus sueños realidad, pero hay personas que pueden secar tus sueños, o estos quedarse en la mar. Si ese es su destino ¿quién lo podrá cambiar?
Mis letras enseñan los sentimientos que la tinta ha plasmado de mi pensamiento en el papel que muchos leerán. Unos reirán, otros llorarán, y si alguno de ellos lo tira al mar, su destino no se ha de cambiar. Descansarán tus sueños y los míos en el mismo mar, que hoy contemplamos y que hemos de aceptar, y así será el mar de la felicidad
Ayren, un poco mareado ante tantas ideas y comparaciones, dobló el papel, guardándolo de nuevo en su bolsillo. Miró al escritor con sonrisa postiza, Y éste le devolvió la sonrisa enarcando una ceja con expresión divertida.
Se despidió, y el insondable amigo volvió al arte de la escritura. Ayren se alejó, silencioso, con las manos a la espalda, y el sombrero de paja torcido. Tenía que descifrar el texto, si quería ganar el juego, o por lo menos, no sufrir la humillación de una derrota total.
Cuando llegó a la orilla, se sentó en la arena mojada y desplegó el individual, enfrascándose en aquel párrafo, leyéndolo una y otra vez, hasta que pareció encontrar la respuesta a su pregunta. Se dibujó una sonrisa en su boca, que elevó sus mejillas, y echó un vistazo a la duna que estaba a sus espaldas, pero Jason ya no estaba.
Sus padres se acercaban por la orilla, aunque todavía estaban lejos. Entonces, Ayren comenzó a doblar el papel confeccionando un avión. Corrió hacia sus padres, y cuando los hubo alcanzado, de la mano de su madre, besó el garabateado avión, lanzándolo al aire. Sobrevoló por encima de su cabeza, y cayó al mar, donde una ola, meciéndolo suavemente, lo llevó a sus entrañas.
-¡Ayren, corre! Coge el avión, que todavía tienes tiempo- Rió su madre ante la pasividad de su hijo.
Con gesto ocurrente, le respondió, encogiéndose de hombros
-Mamá… ¡No puedo cambiar su destino!
Su padre rió divertido, y los tres caminaron para hacer las maletas, mientras detrás de ellos, dos sueños se fundían en un avión de papel, en el fondo del mar.

Un castillo de Zanahorias y Espárragos

No habrá días malos, sino "posts" escritos con enfado. Este blog será una vía inmaterial para escapar, para evadirse como la música. Toda nuestra filosofía barata escrita y publicada para quien quiera leerla, todas esas historiestas de nuestra cabeza, ese verso de ese poema que nos enamora cada vez que lo leemos y mil cosas más. Asimismo este blog será un camino para unir dos diferentes, distantes puntos de vista que confluirán en un cruce ¿cuál? la amistad.
Dicen que los polos opuestos se atraen ¡MENTIRA! si siguiéramos esapremisa llegaríamos a la conclusión que los puntos más cercanos se repelen. No. La atracción no se basa en qué punto nos encontremos se basa en el respeto, la comprensión, la solidaridad y en múltiples términos que conformarán una casa ¡qué digo una casa! un castillo, ¡un palacio! cuya primera piedra es. aceptar al otro como es.
Este es nuestro castillo hehco de zanahorias y espárragos esperemos que quien caiga por casualidad o intencionadamente en este blog disfrute de esta filosofía barata de dos amigas que están en el comienzo de su vida.