lunes, 27 de septiembre de 2010

Amigas





Con la bolsa golpeando mis piernas y la caja de bombones bajo el brazo, mastico y sonrío. No pienso en nada en especial. Tal vez en algunos momentos. Todos ellos-y cuando digo todos, son todos-han sido buenos, han sido como estar en casa. Llego a mi piso y escucho el silencio. Para evitar la tristeza y pensar que seguís aquí, me pongo a teclear.

Nuestros gustos, manías, maneras de hablar y vestir, de pensar, de disfrutar, de enfadarnos y pedirnos perdón, de sonreír, nuestras maneras de mirar, de entendernos y hacernos entender, de coger el boli, gesticular, caminar, nuestras maneras de llorar y nuestras maneras de reír. Todas ellas son distintas, pero todas queríamos lo mismo este fin de semana: estar juntas. No me preguntéis cómo nos aguantamos, me he puesto a pensar, pero no llego a tanto. Me paro en el paso que dice "porque nos queremos" y he decidido añadirle el "y punto".

En el mundo hay muchos tipos de amistades. Amistades nuevas que prometen y amistades de siempre. Amistades con continuos altibajos, y amistades en las que los dos siempre están bien. Algunas son amistades independientes en las que los amigos saben que se tienen. Otras son más bien al revés. Hay muchos tipos de amigas. Las hay que te llaman siempre, y las que no lo hacen nunca. Las hay que se acuerdan de todas las fechas y las que te felicitan con un perdón añadido. Las hay que te insultan con cariño o sin él y las que se pasan de cursis. Las hay de pocas palabras y las hay que no se callan. Las que ríen por todo y las que hacen reír. Las que te entienden y otras que miran tu dedo cuando quieres que miren lo que apuntas con él. Serias y alegres. Animadas y tranquilas. Las que escriben largas cartas o mails y las que te mandan el símbolo de una carita sonriente. Las que te cuentan todo lo que les pasa y las que hablan de todo lo que curiosamente no tenga nada que ver con ellas. Hay amigas que te dicen tus defectos, y otras que te recuerdan todo lo bueno.

Y todas, todas ellas te quieren a su manera. Todas te dan la mano y llegan a tu corazón. A mi, personalmente, me encanta todo ello. Me encanta porque es la esencia de lo que somos. Me siento alegre cuando me acuerdo de cada momento juntas y el hecho de pensar que habéis venido todas aquí para vernos, es algo que hace llorar.

Muchisimas, muchisimas, muchisimas gracias por haber venido. Por lo que habéis dicho y habéis hecho. Por seguir siendo vosotras. Doy gracias por haberos conocido. Por los regalos, los bailes y las risas que devuelven a uno la vida. Desde hoy queda instaurado este plan agotador como...digamos...necesidad.

Dicen que la amistad es como una conversación que siempre resulta demasiado corta. Creo que por eso se nos pasa tan rápido el tiempo cuando hablamos. También dicen que 9 amigas son como un alma en 9 cuerpos. Y es verdad. Por eso nos cuesta tanto estar lejos. El amor a veces le pregunta a la amistad ¿Tú para qué existes si ya estoy yo? Y la amistad le responde: "Para poner una sonrisa donde tú dejas una lágrima". Pero sobre todo la amistad es muchas veces una razón para vivir con ilusión, con seguridad de que hay personas que te quieren por lo que eres y nada más. Es crecer juntas, es el paraguas de nuestras peores lluvias o el acantilado donde el grito rebota y vuelve suave como en un susurro. Esto lo digo yo y estoy segura de que pensais lo mismo. (Sino, me enfado y no respiro). Desde aquí os mando un sonoro beso a todas, porque os quiero!GRACIAS.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Disculpen

Volver a la rutina después de un increíble verano siempre cuesta y admitámoslo aunque nos pregunten qué tal la vuelta y contestemos que bien, es mentira. Pero claro, esto no es un cuento y a nadie le crece la nariz por mentir, algunos ya la tenemos demasiado grande por naturaleza. Y toda vuelta trae sus cosas buenas y otras no tan buenas. El estrés, el que no estoy en la lista de matriculados, el que no me gustan las clases por la tarde y una larga lista de quejas podrían extenderse sobre esta entrada. Pero lo primero es lo primero y para empezar antes de empezar a publicar cualquier divagación de la mente, alguna “neoparanoia” o simplemente tonterías, me gustaría disculparme. Primero porque, aunque la gente puede que no entre todos las semanas ni mucho menos, tuve ciertos problemas para abrir mi cuenta de blogger. No me aceptaba mi contraseña o más bien debería decir que no me acordaba de ella. Patético, pero cierto. Por último durante el verano no pude escribir porque siempre estaba de aquí para allá, pero guardo las experiencias para poder materializarlas en palabras.
Espero que este año sea aún más especial que el año pasado. Que la inspiración nos pille trabajando como dijo Picasso y que podamos publicarla en ZahahoriasyEspárragos.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Nunca se está lo suficientemente loco



La hierba es como una moqueta mullida y fresca que se expande por el parque como una plaga. En estos momentos te sirve de cama para echar la siesta. Te sientes parte de una sociedad troceada que comparte el gusto por un pequeña siesta después de comer. Pero no tienes sueños. Tumbado en aquel manto verde te dan ganas de hacer el ángel como recordatorio de este frío invierno. Piensas que si alguien te viera pensaría que estás loco pero te da igual porque todos, en cierto modo, estamos locos. La locura no es nada más que lo extraño, diferente de lo común pero, ¿no es la locura una manera de evadirse de lo normal? Nos extraña porque es diferente y, ¿quien te dice que lo tuyo es lo correcto? Y divagas intentando diferenciar entre los locos y los más locos que forman este mundo.
El cielo es el tope de los sueños. Desde pequeño pensaste que soñar era ir lo más arriba mejor, durante un tiempo, donde todo es posible y nada es lo suficientemente raro. Te encantan esos viajes mentales que tu no controlas. Es eso lo que los hace especiales. Intentas recordar qué has soñado esta noche pero lo único que te viene a la memoria es la sensación de relajación, como la que experimentas ahora.
El cielo está azul pero salpicado de pequeñas manchas blancas y tú no eres más que otra mancha, un loco tumbado en la hierba intentando hacer un ángel.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Es ella

Es ella quien en medio de una clase te suelta "me gustaría ahora mismo estar en una terraza italiana escuchando un concierto". Es ella en su esencia despistada y detallista, cariñosa y con determinación, generosa y abierta pero nunca lo suficientemente loca. Siempre se sorprenderá. Es ella quien se ríe y hace reír, llora y hace llorar. La manzanas verdes ácidas. Patatas fritas, huevo y chistorra. Canelones de carne. Cookies. Pinchos de tortilla. Tú y solo tú, nadie te supera. Es ella quien hace verte el lado positivo de todo, quien en una situación de estrés te enseña que hay algo más. Es ella quien se acuerda de frases ingeniosas. Es simplemente ella
Es ella quien hoy cumple 19 años, la edad "sexy". Más guapa que nunca, más ingeniosa, más espontánea, más feliz. Tu día es hoy y mañana y pasado mañana y siempre serán tus días.
Eres única María Lachiondo.