domingo, 20 de octubre de 2013

jueves, 4 de julio de 2013

Actividades peligrosas

- Eran cuatro. Parecían de una mafia de miradas mortales y cuchillos largos. Tenían tatuajes hasta en las mejillas y una cadena de oro bailando al ritmo de sus andares entre rapero y gánster. Se acercaron en posición punta de flecha, como cinco aviones de caza. 
- Eran cuatro.
- Esquivé varios golpes y recibí otros tantos. Me levanté del suelo varias veces. No tengo marcas en la cara porque me protegía el casco de la bici. Pero en una de estas, cuando hice el pino puente con manos de garza al estilo matrix...
- Te robaron el móvil mientras veías Monstruos University.
- Sí.

jueves, 13 de junio de 2013

Oh well...



Sus cicatrices tenían forma de sonrisa. Tenía más sangre en los ojos que en el corazón.
Podía sentir su pulso en la palma de la mano y el aire luchando por llegar a los pulmones. Su piel de cuero caliente estaba pintada rojo agonía. Se le resbalaron las yemas por el sudor de su nuca. Clavó las uñas. Lindas sonrisas en su piel. Dos lágrimas recorrieron sus mejillas, como gotas en las ventanas del coche haciendo carreras, cruzaron la mandíbula y se deslizaron por el cuello hasta llegar a las manos.

Y pensó: "¿Cómo medimos la inmortalidad?, ¿por las veces en que no morimos? o, ¿por las veces que sobrevivimos?"

"Somos inmortales con un 'te quiero' transparente"

"Te quiero"

Y soltó su cuello.


jueves, 6 de junio de 2013

Love deserved


No need to say anything else

miércoles, 5 de junio de 2013

Little boxes


Y de vez en cuando salen margaritas.
Son las cajas defectuosas.


martes, 4 de junio de 2013

Arena y salitre


"Sans toi, les émotions d'aujourd'hui ne seraient que la peau morte des émotions d'autrefois"


                                                                                       Hipolito


En la playa raspó su piel contra la arena y enterró su cuerpo bajo miles de conchas, sal y piedras.

lunes, 27 de mayo de 2013

domingo, 26 de mayo de 2013

El rastro


Uno ofrece setenta y cinco. El otro pide cien. Uno quiere el reloj. Y el otro se quiere deshacer de él. Pero ninguno cede. Todos los domingos tienen la misma discusión. Y todos los domingos se toman un café juntos sin llegar a un acuerdo.
O por lo menos eso me imaginé mientras sacaba la fotografía.

viernes, 17 de mayo de 2013

Postales sin mandar



Escribiste esas postales. Algunas tienen hasta la dirección. Debe de haber como 30. Ahora todas están en la bolsa de basura azul mezcladas con apuntes, dibujos y alguna carta escrita a máquina. Boston. Bretaña. Perú. Inglaterra. Madrid. 

La cáscara de un erizo de mar. Alguna poesía enredada con letras de canciones para tu guitarra. Libros que pediste y no has leído.

"¿Qué es esto?" Una nariz de payaso en un gran sobre blanco. Una caja de bombones llena de cartas recibidas. Filtros escupidos por el suelo. Entradas de cine. Una cartera de tela llena de dimes y pennies. Un paquete de American Spirit amarillo. Comics de Batman. Ya van dos bolsas de basura llenas. Botellas de Heineken, Amstel, Coca Cola y Baileys. Niebla de Unamuno y de tu cigarro. 

jueves, 16 de mayo de 2013

Generaciones



La primera vez que fui a visitarla me dijo que quería morir. Yo no le creí. Y ahora que está muerta quiero escribir lo que no supe decir, lo que no pudo escuchar.

            En la merienda nos sentábamos de espaldas a la puerta del comedor. En la mesa siempre me ponía a su izquierda. Las galletas tardaban en deshacerse en su café lo que me costaba ponerle el babero y coger la cuchara. Los restos de comida y saliva se mezclaban entre las arrugas de las comisuras de sus labios.

            No sabía quién soy y yo sé bastante poco de ella. Prefería el puré de calabacín al de patata, le calmaba escuchar a Jacques Brel y le agradaba más estar al sol. Luis Cernuda solía acompañarnos los domingos. Mala idea aquella tarde de verano en la que se me ocurrió comprarle una piruleta de chocolate. Y no llevé servilletas. Fue peor que un niño, manchó hasta el arnés de la silla de ruedas. Silla que antes había sido utilizada por otro, un antiguo marinero, que confundió en su día un estanque con el mar y un capullo de rosa con un trozo de comida. Después de tantos años, paseos y sentadas al sol, uno de los frenos estaba aflojado y yo ponía mi pie debajo de la rueda.
            No soportaba el olor de su cuarto; aire espeso, oxidado como sus articulaciones, tan muerto como su mirada. Una habitación con hedor a pañales y a dentadura, y un crucifijo en la pared como un colchón para mi mente. Su inocencia inconsciente era una escapada sin salida, una partida con la mirada hacia el cielo con los ojos cerrados.

            Mi padre solía unirse a media tarde con el periódico bajo el brazo. Se sentaba al lado de su madre y me preguntaba qué tal la tarde. Nunca hubo novedades y mis meteduras de patas estaban a salvo. A veces la peinaba, le ponía bien la chaqueta o le subía los calcetines. A mi padre también le gusta Jacques Brel. Él tampoco soporta el olor del cuarto. Y él sí la conocía bien, sus refranes, sus mejores recetas y sus manías.

            Allí estábamos los tres sentados al sol. Mi padre leía el periódico, mi abuela tenía la vista perdida en algún punto del suelo y yo les miraba mientras escuchaba Ne me quitte pas. Han pasado más de siete años. Después llegaron las visitas a otras residencias, a los hospitales, a los tanatorios y a los cementerios. Ahora me doy cuenta que la siguiente generación son los padres, que en mi caso, ya son abuelos.

martes, 24 de abril de 2012

De sans-culottes y princesas

Ella quería ser una sans-culotte. Quería revoluciones, disparos, ropajes desgarrados, pelo enmarañado.
Pero por dentro tenía una princesa encogida, esperando ser rescatada, esperando que el príncipe luchase contra el dragón de la duda.
El príncipe nunca llegó y la princesa salió de la torre. Y se rebozó en el barro y se quitó la ropa. Y gritó al cielo. Y mató al dragón y ahora lleva un colgante hecho con sus dientes.
La princesa que esperando un rescate se dio cuenta que no estaba en apuros. 

Breath Feel Love
Give Free
Know in you soul
Like your blood knows the way
From you heart to your brain
Know that you're whole


jueves, 5 de abril de 2012

Por el color de tu pelo

Eres pelirrojo, esa fue la única razón por la que me senté a tu lado en el bus.
Resultó ser una buena decisión.


miércoles, 4 de abril de 2012

Forgive me, forget you

I thought I was looking for forgiveness but what I really need is forgetfulness

domingo, 16 de octubre de 2011

Ser sola sin ti

He vivido tanto contigo que vivir sin ti ha perdido el sentido.
Se me ha calmado la locura, se me han quitado las ganas de gritar.
No es tener un vacío, no, es no ver un futuro contigo lo que hace daño.
Ahora todas las canciones son armas que apuntan hacia mí. Todas las miradas son espadas que me apuñalan. Todas las manos que se unen son puñetazos que me abaten.
Ser uno sin ti pero contigo ser duda e incertidumbre.
Ser yo sin mí y en mi alma, ser sola sin ti.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El kit de cerveza

Paseando por la ciudad de Columbia, Misuri, entré en lo que parecía una tienda de malabares buscando un diábolo.
INCOHERENCIA AMERICANA NÚMERO 1
- En aquella tienda vendían, además de diábolos, un kit para hacer tu propia cerveza. Hasta aquí todo suena normal. Dicho fantástico kit lo pueden comprar personas a partir de 18 años. La edad para beber legalmente no es hasta los 21.
Estupendo. Pueden conducir a los 16, esperan dos años y compran el kit para hacer su propia cerveza. Empiezan la cosecha. La dejan fermentar durante 3 largos años y cuando tienen 21 años, hartos ya de esperar se beben la cerveza mientras conducen.

lunes, 15 de agosto de 2011

1 millón de kilómetros de nostalgia

El problema no es la distancia. No. El problema es la pérdida de momentos.
Cuando encuentres a tu primer amor y lo digas con la sonrisa.
El momento en que aquella locura se convirtió en anécdota.
Aquella tontería que hiciste y con la que te ganaste un apodo de por vida.
Perderse un año es perderse muchos cambios. Tu pelo crecerá o igual te lo cortas tanto que te vuelves irreconocible. Igual te aparece una peca en la cara. Igual olvidas esa canción que cantábamos al son de la guitarra. Puede que incluso ya no te guste aquel par de pantalones que compramos juntas.
El problema es no estar allí.
La solución es que os llevo aquí dentro.

sábado, 25 de junio de 2011

Medinaceli

Había un pez en la Ciudad del cielo que surcaba las corrientes de aire.

miércoles, 15 de junio de 2011

Perdóname


Quiero que te vuelvas flor. La que tú quieras. Ser flor y ser tú. Una flor de primavera.

Te recogeré del suelo y te acogerán las hojas de mi cuaderno. Serás guardián de mis palabras escritas. Estático sobre el papel, inamovible, presente.

Y no me perderé ningún cambio porque no podrás cambiar.

Y no te dejaré nunca porque siempre vendrás conmigo.

Perdóname.




Es demasiado frío este momento cuando siento que te pierdo” Amaral, Perdóname.

martes, 14 de junio de 2011

Sin que te des cuenta

Cuando me vaya con las alas rotas cruzaré el charco. Un charco que yo misma habré creado. Cuando me vaya y sin que te des cuenta, intentaré robar tu dolor.

Esta será nuestra segunda despedida. Porque: “La última vez que te vi acababan de partirnos en dos. Tú me mirabas y yo te miraba. Tenías un aire tan familiar y yo no podía reconocerte porque había sangre en tu cara y yo tenía sangre en mis ojos. Pero podría jurar por tu expresión que el dolor de tu alma era similar al mío. Y ese es el dolor que corta una línea recta a través del corazón que nosotros llamamos amor.” Hedwig and the Angry Inch "The Origin of Love"

martes, 7 de junio de 2011

El bostezo


O era negro con manchas blancas o de piel blanca con pecas negras. Sobre las piernas de su amo una barra de madera. Tan desgastada y vieja como las heridas en la cabeza de aquel elefante. Yo quise pensar que estaba bostezando, pero en realidad parecía más un grito de auxilio.
Tras la subida, aquel elefante exhausto, viejo y derrotado tenía unos segundos de descanso apoyando su trompa sobre el bordillo. Unos segundos, el tiempo que tardaba su amo en pedir más propina disimuladamente mientras acariciaba al elefante haciendo ver el esfuerzo que había hecho.
Yo quiero pensar que estaba bostezando, que pedía una caricia a los pasajeros, que suspiraba porque había desayunado demasiado aquella mañana.