domingo, 23 de febrero de 2014

Besugos







-Escribir deprimido es lo peor, ya te lo digo. Es como escribir borracho, que Hemingway me perdone, con él no me meto. Pero para el resto, que quede clarito, no.
- Tu sí que estás borracho.
-Perdona, eso no resta credibilidad a mis palabras. Y no estoy borracho, lista.
-Vete a bailar, que cuando bebes eres una losa.
-Venga, anda, ¡argumenta!
-¡Shh!
- Me interesa saber lo que piensas.
-¿De verdad?
-Sí.
-Vamos a ver, en menos de media hora me has hablado de cómo se tiene que escribir, de los peores judagores de fútbol en los últimos años, de las canciones que deberían poner esta noche y del negocio que montarías. ¿Sobre qué quieres que te argumente, querido?
-Eres un rollo.
-Iba enserio, sabes que no se me dan bien las ironías.
-Ah, ¡perdona! Opina de lo que quieras.
-Bien. Tienes un aspecto horrible.
-Gracias.
(..)
-Pues a mí no me parece una tontería. Yo voy a probar a escribir esta noche. Creo que llevo un buen cargamento. Entonces podré argumentar tu sentencia de "es como escribir borracho, con todos mis respetos"
-¡No lo he dicho así!
-Bah, ya me entiendes.
-Nunca te entiendo.
(...)
-¿Quieres bailar?
-Por supuesto.

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