sábado, 22 de junio de 2013

El momento "créditos"




Las letras blancas suben a la velocidad de los alimentos por una cinta de supermercado. La película ha mantenido mi sistema nervioso en su límite, en cada escena y golpe violento, en cada silencio tenso y hasta el final de la trama, que se acaba de resolver en un segundo y me ha dejado pegada al asiento, mientras escucho una voz femenina francesa que acompaña a los créditos.

Es el momento en que puedo llorar, en ese silencio de música de fondo, con letras que se ven pero no se miran. Ese momento en que la historia sigue latiendo dentro, pero las luces se han encendido y estoy un poco más lejos de la pantalla, me siento espectador otra vez. Mis músculos se relajan, mis manos sueltan los brazos del asiento y aun así, valorar lo que ha pasado me resulta imposible. Sólo me salen expresiones tontas, frases hechas que dibujan una enorme exclamación en el aire. 

Cuando una película me toca el botón del shock, lo que suele pasar al rato, es que me entra el hambre. Hambre de contarla hasta el destripe, de comentar esta escena, este momento, o este otro. Hambre de hartar a la oreja más paciente y de disfrutar con los que sientan la misma sed que yo. Hambre de repetirla, de verla una y otra vez. Con las películas que me han abofeteado, me entra un hambre que no se sacia, una gula más que justificada.

Y siempre me gusta recordar las buenas escenas, llevarlas en mi cabeza. Con conversaciones que intento mantener eternas, da igual cómo. Menciones, interpretaciones, carteles, fotos, frases, diálogos... Películas con personajes inolvidables que luego reencarno en cualquiera. Aunque a ojos de otros no tengan relación, a mi me recuerdan a mis actores, por este detalle, por su sonrisa... porque me da la gana. Y punto. 

Por eso, aunque ahora estoy llorando, sé lo que viene después. Y me apetece que llegue. De momento, voy a intentar levantarme en esta sala de cine vacía, con las escenas apelotonadas en mi cabeza, que me están esperando fuera. 

Para mis 10 personajes favoritos. Porque, gracias a Dios, no sois de mentira y esta película no ha terminado.

2 comentarios:

  1. Esto sí que deja los pelos de punta, de principio a fin. Has escrito un cuerpo perfecto, la palabra "sentido" bombea la sangre del texto (tanta que se desborda y nos salpica). Y eso es lo mejor, lo que más me gusta: que tu cuatro ruedas va con buena gasolina para llegar al final como empezaste el camino.

    Gracias, preciosa.

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