miércoles, 5 de junio de 2013

Como 4 segundos


Para ti

Melena corta, con gesto tenso. La mano derecha tapando su boca y la izquierda sobre las piernas, se sienta en la silla gris rígida, atenta. La puerta se cierra, se abren las de su nerviosismo. La voz seria del profesor empieza a hablar entre el silencio de los novatos. Delgada como un espárrago, se inclina sin moverse de su sitio, y susurra:

- ¿Es ésta la clase de primero de Periodismo? Es que no estoy muy segura y me he metido rápido...
- Sí, vamos, yo soy de esa carrera, de primero y estoy aquí... Si no es, soy otra que se ha confundido.
- Oh, vale, bien, gracias. 

El primer paseo juntas, como dos extrañas, de letras a ciencias. De puntillas, tú mirando el tablón de idiomas, mientras hablas del amor americano, los animales o el último viaje corto: Madrid. Las primeras conversaciones, los primeros datos, rasgos de identificación, olfateadas de terreno. 

Tu pelo corto pasó a más corto. Las conversaciones se hicieron, sin embargo, más largas. Las charlas no eran suficientes en los ratos de descanso, y en clase acabamos sentándonos en las primeras filas, de manera que, hacer eso y hablar, era un tanto suicida. No quedaba otra, además de las cañas y los ratos con el grupo que fuimos creando las siete con nuestras manos, abriste este blog, con el nombre más absurdo y genial.

En mitad de la calle y de noche, después de un brindis con apuesta incluida y fuera de órbita, paseábamos entre lágrimas y risas. "Que alguien nos conteste, que alguien nos diga cómo alguien como tú y como yo podemos ser amigas". Cogidas por los hombros. Los recuerdos se apelotonan en esta copa de pensamientos, las palabras se hacen frías y tengo la impresión de no haber dicho nada. "It hurts so good", esa frase que gastamos hace un par de años. Pues yo me quedo con nuestros cantos nasales de country en la terraza, la risa floja, los abrazos y las despedidas románticas y parodiadas. Las discusiones con posturas totalmente opuestas, tan pacíficas que provocaban la risa. Yo creo que es blanco. Pues yo negro. Qué bien.

Siempre me ha impresionado tu fuerza y tu pasión en las cosas, tu humildad al acariciar el perdón que sale de tu boca, sentido, tu forma de escuchar y tu fe en las personas, insaciable.

Las piñas bailan en el Land Rover. Suena una canción aguda y mulata en la cinta, mientras cantamos desafinando. Hoy la brisa ha dejado de soplar y el verano con el sol han traído silencio este año, recuerdo la noche de este mismo en que confesamos que nos creíamos cada vez más distanciada. De la mano, tan cursis como siempre, viendo que esta historia tan auténtica no se había perdido, chocamos nuestras cervezas.  Dicen que los mejores brindis son aquéllos en que no se dice nada. Yo, en silencio, brindé porque no hubiera despedidas. 

3 comentarios:

  1. -¿Te gustan las zanahorias y los espárragos?
    -¿Trigueros al horno con queso?
    -M... no, para el nombre del blog
    =) oh dear

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