jueves, 21 de febrero de 2013

Houses



And I can't face the evening straight
And you can't offer me escape
Houses move and houses speak
If you take me there you'll get relief
Believe, believe, believe, believe...
(Thom Yorke, Radiohead)


Perdió el conocimiento hasta olvidar su nombre, quedó mudo. En la calle despojada de coches y gente, sólo le acompañaba el rocío de la mañana y el olor a basura. El aliento de aquel joven temblaba débil sobre la acera de chicles grises. Empezó a encogerse, adoptó la postura de hace años. Como un feto, quiso esperar a la muerte. Quedaba su cuerpo pues sus pensamientos estaban congelados, el odio le había abandonado también. Llevaba toda la noche hablando, paseando sin rumbo por las calles. Unas calles atestadas de gente, que bebía y gritaba dándose abrazos. Se chocaba con ellos, a veces por accidente, a veces a propósito, para ver qué sentía. Buscaba los ojos de quienes le miraban, cogía colillas del suelo. Las tiraba a la papelera. 

Con las pocas fuerzas que le quedaban, se tapó la cara, sollozando sin lágrimas. Batallaba entre la vergüenza y la auto-compasión. No podía esconderse, la presión de unos ojos enormes taladraba su cuerpo llagado. En la soledad del callejón, sus miembros se iban durmiendo. Dejó de tiritar, se notaba cansado, agotado.Cerró sus ojos secos al mundo.

El sol se asomó por la colina de la ciudad, le cubrió poco a poco- de los pies a su melena ceniza - evaporando el rocío, abrazando la ropa que en su día fue moderna. Cerca, desde alguna ventana se oía una melodía que quiso llevarle recuerdos. Recuerdos a unos rincones que él había vaciado hace tiempo. Algo se posó en su hombro. No quería despertar. Una voz susurró en su oído. Sonaba familiar, tenía la sensación de haberla oído mil veces. Una presencia suave y firme le cogió en sus brazos. Se abandonó, desnudo de todo orgullo, sin fuerza para dar las gracias, sin tiempo para dar explicaciones. Abrió sus labios lívidos, pudo pedir perdón, borracho y moribundo. Su voz ronca rasgó el aire. Detrás de ella, raudo, un suspiro escapó de su garganta. 

4 comentarios:

  1. qué pasada maría me encanta la descripción y cómo va explicando. genial eh, mucho

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  2. George: exacto. buena expresión. (Hace un chiste de un drama, por eso es tan potente).

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  3. Cho: Gracias, ésta la escribí a la vuelta del juevintxo aquél. Me inspiré en una sensación contraria a cómo me lo paso con vosotras, y a la hora salió esto... =)

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