martes, 29 de enero de 2013

Buenos días

                                                                                           
Cuando el resto de la casa duerme, tus pasos suaves caminan. 

Tu mano izquierda en el cuello, tapando las medallas para que no suenen. La derecha en tu bata oriental, mientras subes las escaleras. 

Despertares. Unas veces te responden serios, y otros con un abrazo y un beso. 

Ahora me despierto y no te veo, pero sé que piensas en mí. Yo también lo  hago, y pronto podré abrazarte, cada mañana. Pronto serán dos almas las que deambulen por esa casa que es nuestra. 


Tomaremos café juntas y hablaremos de escribir. Pronto, mamá, pronto. 

1 comentario:

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