viernes, 9 de noviembre de 2012

Por tantas cosas

Se reclina en el respaldo y escucha, mientras ladea la cabeza y sus rizos negros caen sobre el hombro. Asiente de vez en cuando, y de repente, eleva el tono de voz mientras argumenta con fuerza. Sus ojos verdes se han abierto, y después de hablar, sigue pensando. Cuando pasa esto, las comisuras de sus labios se curvan un poco, su expresión hacia abajo, hacia dentro.

Lana, anillos y una risa a pleno pulmón. El centro de la ciudad está contento. Porque Marina pasea por sus calles y acaricia sus puertas. Café por las mañanas contigo, vino tinto por la noche para celebrar que vivimos. Nos van a echar de menos, las calles que nos han visto pasear y hablar de las tonterías más grandes, las plazas que nos han visto tomar helado y pasar el rato hasta asarnos de calor. Para ti, por tantas cosas.

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