miércoles, 28 de noviembre de 2012

Plomo y zumo





Basta. 
Sal del vaso.
eres galleta que se empapa,
que en el zumo se queda blanda. 

Todo el mundo sabe esta verdad, el cristal corta, se rompe y es frágil. A veces veo gente de cristal, en la calle, en mi espejo. Cristal soplado, como ése que se ve en los mercados, que van moldeando. Precioso,  transparente, vulnerable, tanto que lo miras con miedo a que tu mirada lo rompa.  Es una locura pero algunos días noto como el mundo lo es. Sobre todo cuando te apoyas en él como si no hubiera mañana. ¡Mal! ¡Fatal! ¡Crack!

Soldadito de plomo, la gravedad nos empuja al subsuelo cada maldito día. Voy a fundirme. Hala, así. Ya que hacemos tantas tonterías, voy a probar. Me voy a hacer redonda, voy a ser bala que corte el aire. Dolerá bastante. Aún no sé cuánto. No necesito muchas razones para hacer lo que hago. Prefiero cerrar mis ojos en el plomo y dejarme llevar. Desaparco de mi sitio en el parking de las quejas y los llantos. El aire sabe, sabe más que yo y que tú y me lo  ha demostrado muchas veces. Me despeina, me quita las ideas, me alivia su brisa cuando ando arrastrando los pies. 

Pero mi plomo no romperá el cristal. Podemos convivir. Sólo se trata de volar en un plano distinto. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Qué me comentas, verdura: