martes, 20 de noviembre de 2012

Con quien me cruzo




Me lo he cruzado varias veces. Casi cada día. En el paso de cebra de la farmacia, en el lado ancho de la acera, sentado en algún banco. Siempre con un pitillo entre sus dedos, la cara ajada y los ojos hacia abajo. No contará más de 35 años.

La primera vez que le vi fue en ese bar al que fui con mi padre a comer algo rápido antes de su reunión. Ese bar al que han cambiado el nombre tantas veces. Ese bar que cada vez gusta menos. Hay una barra, comida estándar, camareros agradables, y una máquina tragaperras. Ahí le vi, sentado, jugando. Sólo se movía su brazo, tocando botones y metiendo monedas. Sus ojos estaban clavados en las ruedas que daban vueltas, y le enseñaban fracasos. "Otra vez será, chaval". Al poco, salía, fumaba en un minuto escaso, y volvía a su labor. Así el rato que estuvimos. Así los ratos en los que he estado en ese bar.

¿Le habrá tocado la lotería? ¿Se habrá muerto su familia? ¿Trabajará con dinero negro? Cómo puede alguien empeñar sus días en dos vicios tan caros y seguir vivo.

El bar tiene un cristal, y a veces, cuando paso, le veo y  me ve. Su expresión es extraña. Nunca me ha dado tiempo a saber cómo es. Por razones obvias de educación, y porque con mirarle un poco me basta para sentir frío. Que yo puedo ser idiota, pero las cosas no son por casualidad. El día que hablemos él y yo, veréis. Sé que tiene algo que decir, no a mi, en general,  pero lleva mucho tiempo callado. Espero que algún día hable, respire, y se vaya lejos, aunque sea un poco más de la calle general de esta ciudad

4 comentarios:

  1. Siempre que me cruzo con gente así me los imagino yendo de la mano de sus padres el primer día de colegio. O un poco mayores, en lo que ahora llaman pre-adolescencia, cuando los amigos empiezan a ser una segunda familia. Siempre me pregunto dónde empezaron a torcerse sus vidas, y si es algo que me podría haber pasado a mí también, y que si no me ha pasado no ha sido por mis méritos, ni mucho menos. ¿Pero por qué a ellos?

    ResponderEliminar
  2. Cuánto tiempo Guille! (: si, el sentido de la justicia es algo que tenemos dentro y que choca con cantidad de cosas que hay en este mundo... y que no tienen respuesta. Al menos para mi, tantas veces.

    ResponderEliminar
  3. Me parece que esas cosas de las que hablas, las que no tienen respuesta para nosotros, son las que le dan sentido a todo eso de la infancia espiritual y el abandono. A veces es difícil aceptarlo porque nos gusta tenerlo todo atado. Pero bueno, cuando éramos pequeños veíamos a nuestros padres trabajando o haciendo cualquier cosa y tampoco lo entendíamos. Un placer poder comentar lo que escribes (no sé si es cosa mía o cada día lo haces mejor)

    ResponderEliminar

Qué me comentas, verdura: