viernes, 13 de abril de 2012

Bobo


Aunque el tren ya ni se oía. Aunque el humo blanco se había desvanecido, y las montañas que observaba con cara de bobo las había visto mil veces, me mantuve ahí, de pie, como una estatua. Seguía bajando el brazo, lentamente. Creo que había dicho adiós a todos los pasajeros del tren. Sue estaba en el primero. Sue. Su pelo rubio, sus ojos azules brillando por lágrimas que no caían. Mi sonrisa de plástico intentando crear un ánimo donde no lo había. Ella tampoco había dejado de mirarme, mientras el mostruo se la llevaba.


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