viernes, 2 de diciembre de 2011

Un día más




Los coches hacen bailar de nuevo a las gotas de lluvia. Cháchara, todavía resuenas en mi cabeza. El sol vuelve a salir, esta vez tras un velo de nubes bajas, que calan los huesos. Abrigos de piel, agua en la punta de tus zapatos. Suena una canción, de esas que, parece, siempre has oído en segundo plano. Un hombre de negro, con sombrero y una guitarra a la espalda, tabaco mezclado con colonia. Y más, más agua. Vidas entre ladrillo y cristales, historias en un bloque. La concentración de un rostro bello en un par de hojas o tres, llenas de números y ecuaciones. Jerseys de lana, grecas y un pompón en lo alto de una cabeza que camina cuesta arriba, bolsa en mano. Invierno, frío y chocolate. La oscuridad abraza la tierra una vez más, haciendo que los cuerpos se abracen y los párpados se agachen. Una copa de vino y un himno al silencio. Buenas noches, hasta mañana si Dios quiere.

1 comentario:

  1. Camina lento, paso a paso. Mochilero por naturaleza, busca un sentido al camino que recorre. Nadie entiende que después de tanto caminar, de tanto torpezar, caer y morder el polvo, su único deseo sea terminar. Terminar con todo. No encuentra sentido a nada de lo que acontece a su alrededor. No quiere compasión. No busca a nadie que le comprenda. Solo un dulce descanso, un dulce final. Poco a poco, casi sin respirar, se acerca al lugar dónde todo acaba. A su propio Finis Terrae. Y allí, después de tanto tiempo buscando, en el áspero tacto de una cuerda sobre su cuello, encuentra por fin la paz.

    ResponderEliminar

Qué me comentas, verdura: