domingo, 18 de diciembre de 2011

Héroes






Todo está quieto, por fin. Como el final de una pieza encabritada, mientras el director de orquesta cierra los brazos despacio. El ritmo frenético sólo permanece en mi respiración. Me dejo caer en la roca más cercana. E intento calmarme, a pesar del frio, el miedo, la lluvia y la flecha en mi espalda.

Todo por fuera es cada vez más borroso. Los árboles pronto son sombras y los sonidos llegan acolchados. La luna me guiña su ojo, llorosa. Mi cara reposa en la hierba, sobre el rocío de la mañana. El cielo gris parece oscuro, cada vez más. Y sin embargo, nunca ha habido tanta luz aquí dentro.

1 comentario:

  1. Pasos que se acercan por el bosque húmedo. Todo va bien. Estás en casa.

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