martes, 15 de noviembre de 2011

Duermevela


El coche está lleno de polvo y el suelo es arena seca, muy seca. Bajo y me pongo mi mano de visera. El horizonte es un mar de fuego, la gasolinera que en su día fue roja. Ruedas deshinchadas duermen para siempre, unas encima de otras. Todavía hay manchas de chicle en la zona de asfalto. La veleta de vez en cuando se mueve, tímida y oxidada. Ruidosa. Un paso, dos, cierro los puños y me olvido del calor. Tengo frío y la piel de gallina. Una brisa y una carta, amarilla, limpia. Una carta para mi.

2 comentarios:

  1. me has recordado al sitio en el que paramos cuando ibamos camino al cañón del colorado... that's the key about writing, que lo leamos y nos haga recordar a cada uno lo nuestro. keep going mery ;)

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Qué me comentas, verdura: