miércoles, 6 de abril de 2011

El canto de papá

Y me da igual. Me da igual que no te guste, colocaré las cosas en otro sitio porque antes estaban al revés. Por mucho que te guste, por mucho que sea tu capricho, quitaré el polvo de debajo de tus pies. Podremos volar, no tener miedo a decir disparates, podremos amar con toda el alma. Podremos hacer lo que debemos, amar el hacer o tratar lo más gris porque es entonces cuando explota su color.




¿No te das cuenta de que TODO en esta vida son regalos por abrir? "Nada es irreversible, sólo la muerte" dijo una gran persona hace poco. Entonces, tus miedos ya están en otro sitio. Claro que no se irán, pero ahora son sanos, te ayudan a gritar con más fuerza antes de entrar en la lucha. Y sonríe, que estás más guapa. Creo que todos tienen el derecho a disfrutar de ello.

Si alguien contradice lo que piensas, ármate de paciencia. Aprovecha la oportunidad para enseñar, porque responderle una imposición con otra es como dos sordos hablándose a gritos. Escucha, habla, y si no hay remedio, te doy mi permiso para que le enseñes tu espalda o tu mejor dedo. A veces el tozudo sólo responde con una bofetada como primer plato. Antes de entrar en cualquier sitio, límpiate los zapatos. Cuando estés dentro, observa todo, no te pierdas ni un sólo detalle, empápate. Y cuando hayas focalizado lo que creas que merece la pena, a por esa conversación, ese conocer, o esa vista de montañas imponentes. Que tus apretones de manos sean fuertes, mira siempre directamente a los ojos y maquíllate un poco menos. Y sobre todo cuidate mucho, niña de mis ojos. Valor, Amor, Fuerza y Alegría.

2 comentarios:

  1. Hay ojos que no necesitan maquillaje para ser bonitos (aunque sus poseedoras no lo crean). Por no hablar de la sonrisa: el mundo es mejor cuando algunas sonríen (al menos, mi mundo).

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Qué me comentas, verdura: