martes, 16 de noviembre de 2010

Hablar o no hablar, esa no es la cuestión


Procura siempre que cada una de tus palabras sean dulces y suaves, para el día en que te toque comértelas. Ya sabes que el hombre es dueño del silencio y esclavo de sus palabras. No por eso te tienes que quedar callado, tampoco se trata de que lo cuentes todo. simplemente..haz una simpática selección, ágil y discreta, que deje buen sabor.


Porque a veces comprometemos hablando demasiado, y perdemos amistades por callar. Lo más fácil de todo esto es cómo hacer para llegar a saber cuando las palabras valen más que el silencio, la receta: Simplemente habla o deja de hablar, y después mira a ver qué pasa, no sólo en quien te está mirando y te ha escuchado, sino en ti mismo, porque en realidad sabemos qué si y que no, cuando sí y cuando mejor no. Y no te olvides de apuntar, por aquéllo de la próxima vez.

3 comentarios:

  1. Cuánta sabiduría hay en esta entrada!

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  2. Tan cierto como que la torpeza de los seres humanos no nos deja ser perfectos, solo movemosla siguiente ficha cuando aprendemos a buscar el camino perfecto, y será después de que se comieron la ficha anterior por un error que cometimos.

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Qué me comentas, verdura: