sábado, 19 de junio de 2010

Sonrisa en los ojos


Hace sol. Un sol que quema las cabezas y derrite los zapatos. Yo, de negro. Triste. Pero nada más. Con las manos cruzadas en la espalda,oigo el sermón sobre ella, pero es un poco más tarde cuando comienzo a escucharlo.

blablablá, todo son obviedades y palabras huecas, seguro que las ha leído en alguna parte, suenan a discurso idealista .En el fondo sé que habla mi yo sangrante y llorica, ese yo que quiere gritar sin descanso la palabra injusticia, pidiendo razones que no podría comprender. En realidad, el pastor está diciendo cosas bellas, cosas que son verdad. Su sociabilidad, su disponibilidad, la grandeza de su corazón...Peino mi cabello con una mano nerviosa y sin color. No, no, faltan cosas. Falta la serenidad de su mirada, la llamada exacta en el momento adecuado, sus bromas ingeniosas y su forma de enfadarse...Qué mas dá.Hay cosas que sólo yo sé y nadie más conoce. Y esta vez cruzo mis brazos por delante de mi torso, en un gesto rápido y casi violento.

La tierra está cubriéndolo todo, también está sellando mis labios, noto como mi corazón se enfría. Así es mejor, duele demasiado si está vivo. No se si voy a ser capaz de salir de nuevo. Estoy dentro de mí. Es el momento de la bendición. Pero mi cabeza no está inclinada ni mis ojos cerrados por ella. Estoy huyendo, nadando entre las olas de vacío en mi alma.

Dentro de mí hay muerte, odio, rencor, confusión, recuerdos agolpados, un llanto que no oye ni siquiera el silencio..Estoy perdido, completamente perdido. Llego a un precipicio sin fondo, y antes de caer balanceo mis brazos sollozando. Por fuera no soy más que un alto pasmarote que medita cabizbajo, con una mano en la frente tapando mis ojos.

Pero entonces la veo. Justo delante mío, con una sonrisa en los ojos. No es un espejjismo que me inyecte una felicidad impulsiva. Ya no necesito verla más. Sé que está conmigo. Quién me manda reducir las personas al cuerpo que las envuelve. Abro los ojos, y sonrío a cada pésame. Luego, pido volver sólo de vuelta, fumando en una meditación tranquila, como una nana. Bueno, sólo...

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