martes, 19 de enero de 2010

Buenas noches, mi niña

Un portazo.
Se apoya contra la puerta, mientras la manga de su abrigo absorve las perlas temblorosas de su frente. Otra sentencia terminada. El veredicto: Pena de muerte.

Su cára pálida se contrae cuando a su mente vienen estas palabras negras, y siente vomitar, pero cerrando los puños, comienza a subir las escaleras. Nadie se ha despertado a pesar del ruido, de manera que, más calmado, asciende en silencio, y sin los zapatos.

El pasillo parece tranquilo, todo en la casa, hasta las humedades y las cortinas viejas parecen acogerle.

Antes de entrar en su cuarto, se para delante de una puerta sin mirarla. Pega la oreja, y siente la respiración de su niña. Una respiración de inocencia, de bondad, de dulzura.

Su ojos se llenan de lágrimas, y gira el pomo de la puerta. Sabe que es egoísta despertarla, pero quiere estar cerca de eso que tanto echa en falta, cada día. Odia el corredor de la muerte, lo odia!Le está matando a él también, y está compartiendo algo inhumano...

Pero con la cabeza fría, para evitar confusiones que sólo le volverían loco, y pensando en su bebé mas que en nada,se gira cambiando de idea, y con una sonrisa triste comienza a alejarse.

-Papá?
Sus manitas se asoman por encima de los barrotes de la cama, y adornada por unos rizos negros, sus ojos oscuros vivarachos le miran con alegría.


Su padre le abraza sin soltarla, con suavidad, queriendo que ese momento no se acabe nunca.

-Buenas noches, mi niña.

5 comentarios:

  1. Me he metido en la historia hasta el final, sin darme cuenta he sido un personaje presente en la escena. Ha sido como si viera cada movimiento o escuchara cada susurro, inmovilizada ante la impotencia de no poder hacer nada.

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  2. Casi me gusta mas tu comentario que la entrada entera, Itxi!! peazo de artista =)

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