viernes, 18 de diciembre de 2009

Aviones de Papel



El sol descansaba en el horizonte anaranjado, y las olas se tornaban suaves y doradas como el cabello de Ayren Watkinson.
Sus pequeños dedos jugaban con la arena,
Prendida por el calor del sol que aquel día había protagonizado la diversión del pequeño.
Estaba solo. Su madre había bajado con el señor Watkinson a contemplar, una vez más, la puesta de sol.
Ayren reía mientras sus pies descalzos dibujaban un círculo cada vez más pequeño.
Sus ojos azules recorrieron la solitaria playa, a manera de despedida, pues al día siguiente volverían a la ciudad. Su mirada se paró en una duna oscura. Detrás de unas briznas altas de hierba, que se mecían suavemente, se ocultaba una silueta.
Con aire fisgón, emprendió el camino. Poco a poco, la silueta se iba definiendo. Era de un hombre, mayor para Ayren, pero de tan sólo 22 años. Estaba sentado, y sobre sus rodillas reposaban una multitud de hojas blancas que se agitaban con el viento. Debajo de su mata de pelo oscura y rizada, unos ojos escrutadores observaban el horizonte, con una expresividad casi desconocida para el pequeño, para quien la mirada era agresiva. Sostenía en su mano derecha una pipa vieja-pero brillante-de madera, mientras con la izquierda aguantaba los papeles que luchaban por salir al vuelo.
No se percató de la presencia del curioso inquilino que se había sentado a su lado, sin dejar de contemplarle con admiración y respeto en sus desorbitados ojos.
Ayren suspiró varias veces para atraer la atención de aquel misterioso intelectual, pero éste seguía inmóvil, siendo sólo su pipa, la que, rascando su incipiente barba, se movía.
Se introdujo la pipa en la boca, mientras se disponía a escribir con la izquierda. “¡Es zurdo!” Pensó Ayren con orgullo, pues acababa de aprenderlo en la escuela meses antes del verano.
El joven, al bajar la mirada para escribir, descubrió a su nuevo vecino. Sonrió levemente, pero el silencio seguía imponiéndose, y eso era algo que Ayren no soportaba en su condición de hijo único.
-Me llamo Ayren- el muchacho sonrió, pero escondió sus blancos dientes al recibir como única respuesta otra aburrida sonrisa de complacencia del joven, que continuaba escribiendo.
Desorientado por aquella extraña actitud, Ayren dirigió sus ojos al frente sin mirar a ningún lado.
Se habría marchado, pero algo le invitaba a quedarse. Esperó un rato, hasta que la impaciencia se apoderó del pequeño, quien interrumpió de nuevo la tarea de su compañero. De su bolsillo de sacó un lápiz de madera de cedro, y el individual de un restaurante en el que habían comido aquel mediodía. Lo desplegó con seriedad, y escribió de manera lenta y torpe.
-Me llamo Ayren .¿Te ha comido la lengua el gato?
Le entregó el escrito al joven, con la angustia de no recibir respuesta por su parte. Pero si lo hizo:
-Lo has adivinado. Soy mudo, y me llamo Jason.
-Oh, lo siento, era una broma- Se apresuró a decir el chico con visible vergüenza. Jason le cogió el papel con agilidad de nuevo, escribiendo.
-¿Cuáles son tus sueños, Ayren?
Después de leerlo con dificultades, Ayren escribió mientras la punta de su lengua asomaba en la comisura ante el esfuerzo.
-Quedarme aquí para siempre.
Jason escribió el suyo
-Que ella me quiera.
Ayren sonrió, y divertido con el juego, planteó ponérselo más difícil.
-¿Y si nuestros sueños no se cumplen?
Entonces, el escritor mantuvo la misiva entre las manos mientras su mirada se perdía. Ayren sentía la victoria en sus venas al no obtener respuesta, pero Jason comenzó a surcar la hoja con garabatos interminables, y se la extendió tan llena de letras que hizo temblar al pequeño inexperto en la lectura. La hoja rezaba así.

Somos dos soñadores que una Gran mano creó, y de una manera o de otra buscamos la felicidad, un mismo destino, diferentes maneras.
De tu boca sale una voz, esa voz lleva un sueño, que el viento deja en el mar. El agua de mar empapa a las personas que hacen tus sueños realidad, pero hay personas que pueden secar tus sueños, o estos quedarse en la mar. Si ese es su destino ¿quién lo podrá cambiar?
Mis letras enseñan los sentimientos que la tinta ha plasmado de mi pensamiento en el papel que muchos leerán. Unos reirán, otros llorarán, y si alguno de ellos lo tira al mar, su destino no se ha de cambiar. Descansarán tus sueños y los míos en el mismo mar, que hoy contemplamos y que hemos de aceptar, y así será el mar de la felicidad
Ayren, un poco mareado ante tantas ideas y comparaciones, dobló el papel, guardándolo de nuevo en su bolsillo. Miró al escritor con sonrisa postiza, Y éste le devolvió la sonrisa enarcando una ceja con expresión divertida.
Se despidió, y el insondable amigo volvió al arte de la escritura. Ayren se alejó, silencioso, con las manos a la espalda, y el sombrero de paja torcido. Tenía que descifrar el texto, si quería ganar el juego, o por lo menos, no sufrir la humillación de una derrota total.
Cuando llegó a la orilla, se sentó en la arena mojada y desplegó el individual, enfrascándose en aquel párrafo, leyéndolo una y otra vez, hasta que pareció encontrar la respuesta a su pregunta. Se dibujó una sonrisa en su boca, que elevó sus mejillas, y echó un vistazo a la duna que estaba a sus espaldas, pero Jason ya no estaba.
Sus padres se acercaban por la orilla, aunque todavía estaban lejos. Entonces, Ayren comenzó a doblar el papel confeccionando un avión. Corrió hacia sus padres, y cuando los hubo alcanzado, de la mano de su madre, besó el garabateado avión, lanzándolo al aire. Sobrevoló por encima de su cabeza, y cayó al mar, donde una ola, meciéndolo suavemente, lo llevó a sus entrañas.
-¡Ayren, corre! Coge el avión, que todavía tienes tiempo- Rió su madre ante la pasividad de su hijo.
Con gesto ocurrente, le respondió, encogiéndose de hombros
-Mamá… ¡No puedo cambiar su destino!
Su padre rió divertido, y los tres caminaron para hacer las maletas, mientras detrás de ellos, dos sueños se fundían en un avión de papel, en el fondo del mar.

3 comentarios:

  1. Mery me encanta esta historia. La he leido miles de veces, la primera vez fue cuando utilizaste el borrador para presentarlo al concurso del cole...pero esta sin duda es mucho mejor. Cada vez que la leo encuentro algun detalle en el que antes no me había fijado y me gusta mas.
    Siempre te lo he dicho y siempre te lo diré, ¡tienes un don!

    ResponderEliminar
  2. Itxi que haria yo sin tu motivacion?? eres un sol... =)

    ResponderEliminar
  3. Muy buena. Me pondré al día con el blog. Me han hablado bien de él...

    ResponderEliminar

Qué me comentas, verdura: